martes, 27 de diciembre de 2011

-viernes, Fiesta de la Familia Cristiana


Fiesta de la familia cristiana, viernes 30 diciembre
Acudir el viernes a Madrid, «para dar gracias a Dios por el don de la familia cristiana», pero también para pedir apoyo a la institución familiar.

Los obispos españoles reclaman al Gobierno y las administraciones políticas familiares

«Una necesidad urgente es promover la natalidad, porque una sociedad que no transmite la vida ya ha fracasado», propone el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. «Hay que empezar por ayudar a las embarazadas, y también a las familias numerosas. Tiene que haber alternativas que no sean el aborto. Deseo la abolición total del aborto. Y que se respete el derecho de los padres a educar a sus hijos. Si el nuevo Gobierno colabora en eso, tendrá mis simpatías», añade.
En la misma línea se expresa el obispo de Logroño, Juan José Omella. «La regeneración social no pasa sólo por la economía, sino por la educación en valores; y la familia, la escuela y la Iglesia pueden hacer mucho si se ponen de acuerdo. Hoy algunas asignaturas proponen contravalores. Si Educación para la Ciudadanía enseñase la Constitución, vale; pero al meterse en temas morales, propios de los padres, impone los valores del poder político. Es un estatalismo gravísimo».
«A las administraciones yo les pediría tres cosas», enumera el obispo de Tarrasa, José Ángel Sáiz. «Primero, que sean conscientes de la importancia de la familia como célula primaria de la sociedad; segundo, que se comprometan a promover y defender la familia en coherencia con los valores cristianos y, en tercer lugar, les pido políticas concretas que faciliten la vida familiar».
Natalidad y mundo rural
El obispo de Ciudad Rodrigo, Raúl Berzosa, considera que muchos políticos del ámbito rural pueden tener las ideas más claras que los de ciudad: «En el mundo rural, despoblado, los políticos se plantean cómo repoblar los territorios, y están obligados a tener visión de familia si no quieren que el campo desaparezca. De la necesidad hacen virtud». El obispo Berzosa recuerda que «los políticos también viven en familia, y saben que una de las soluciones de la crisis es el apoyo familiar, que es económico, afectivo e incluso ayuda a crear empleo. Sin la familia, ¿a qué nos agarraremos?». Por su parte, el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, se muestra convencido de que «lo peor de estos últimos años ha sido aprobar la nueva Ley del Aborto», aunque constata que «mucha gente ha cobrado conciencia de la defensa de la vida y la familia estos años». También él pide defender «el matrimonio entre hombre y mujer y el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones»
Pablo. J. Ginés / La Razón

-los jóvenes dan gracias por sus padres


"El encuentro de este año quiere girar en torno a la gratitud de jóvenes hacia sus padres".

Carta del cardenal Rouco con motivo de la Misa de las Familias

Un año más las fiestas de navidad nos invitan a la alegría de la Salvación que nos trae Jesucristo, el Hijo de Dios e Hijo de María. Su nacimiento en el seno de una familia nos ayuda a valorara esta instituciones establecida por Dios en el mismo acto de la creación del hombre y de la mujer, llamados a ser una sola carne ya colaborar con Dios en la procreación de nuevos seres humanos. Al nacer en una familia, el Hijo de Dios la santificó de modo especial y la convirtió en el lugar idóneo donde el hombre s amado por si mismo y respetado como criatura de Dios e Hijo suyo. Por ello, como venimos haciendo en años anteriores, queremos dar gracias a Dios por el donde la familia y festejarlo en una solemne celebración eucarística, que tendrá lugar el mismo día de la Sagrada Familia, 30 de diciembre.
No podemos olvidar que este año, la fiesta de la Sagrada Familia se celebra después de la inolvidable experiencia d ella Jornada Mundial d ella Juventud, que trajo a Madrid alrededor de dos millones de jóvenes, que constituyen una realidad esperanzadora para la Iglesia y la sociedad. La mayoría de ellos serán llamados a fundar nuevas familias cristianas que llenarán de alegría a la iglesia de Cristo. El encuentro de este año quiere girar precisamente en torno a la gratitud de jóvenes hacia sus padres, que les dieron la vida y les trasmitieron la fe en Cristo, Redentor del hombre. Honrar al padre y a la madre es un mandamiento del Señor, que nos urge, no sólo al respeto y al a obediencia hacia los padres, sino más aún: a la inmensa gratitud por los dones que de ellos hemos recibido, y que los convierte en signos del amor creador y benevolente de Dios, nuestro Padre del cielo.
Vuestra presencia en esta celebración eucarística quiere ser un gesto profundamente eclesial en el que ella familia de Dios, la Iglesia, sea para todos los hombres que desean vivir los valores de la familia cristiana, una referencia segura de la verdad sobre el amor humano, el matrimonio y la educación de las nuevas generaciones según el evangelio de Cristo. Os exhorto a participar en esta fiesta solemne de fe  y de vida cristiana, y, de modo particular, exhorto a los jóvenes a dar testimonio de su fe y de la vida familiar, juntamente con los jóvenes de Europa que se unirán a nosotros en esta celebración.
Que la Sagrada Familia, Jesús, María y José, bendiga a todas las familias y os mantenga unidas en el mismo amor que hizo de ella el modelo perfecto de convivencia, trabajo y virtudes domésticas.

-Jesús cura el mal profundo del hombre y la historia


Jesús vino “para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte”.
Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: ven a salvarnos”
El centro del mensaje papal fue una invitación a poner en primer plano los elementos espirituales de la celebración navideña. Comentando el nombre de “Jesús”, que significa “Salvador”, el Papa afirmó que vino “para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte”.
Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: ven a salvarnos”

Aquí teneis el texto íntegro del Mensaje de Navidad, esto es lo que dijo el Santo Padre.

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero:
Cristo nos ha nacido. Gloria a Dios en el cielo, y paz a los hombres que él ama. Que llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos.
Así lo invoca una antigua antífona litúrgica: «Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro». Veni ad salvandum nos. Este es el clamor del hombre de todos los tiempos, que siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su amor (cf. Sal 40,3).
Sí, esto significa el nombre de aquel niño, el nombre que, por voluntad de Dios, le dieron María y José: se llama Jesús, que significa «Salvador» (cf. Mt 1,21; Lc 1,31). Él fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos».
Ya el mero hecho de esta súplica al cielo nos pone en la posición justa, nos adentra en la verdad de nosotros mismos: nosotros, en efecto, somos los que clamaron a Dios y han sido salvados (cf. Est 10,3f [griego]). Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio.
Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en sí mismo, que sale de sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración.
Por tanto, queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo, dirijámonos en esta Navidad 2011 al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María, y digamos: «Ven a salvarnos». Lo reiteramos unidos espiritualmente tantas personas que viven situaciones difíciles, y haciéndonos voz de los que no tienen voz.
Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.
Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.
Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.
Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Myanmar, en la búsqueda de soluciones compartidas. Que el nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortalezca el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos
Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos».

-Cinco pasos para vivir el Evangelio


El Papa ha descrito un nuevo modo de ser cristiano

“Cinco pasos para relanzar el anuncio del Evangelio en Europa”: es la propuesta delineada por Benedicto XVI que ha tenido una amplia resonancia en todo el mundo.
Para resolver el problema de la crisis de la Iglesia en el viejo continente, cuyo núcleo “es la crisis de la fe”, Benedicto XVI ha descrito “un nuevo modo, renovado, de ser cristiano”, trazando cinco caminos a seguir, cinco indicaciones “para entender qué cosa anunciar (y cómo), a un mundo que parece “cansado” y “aburrido” de ser cristiano,.
También este año el papa, ante la proximidad de la Navidad, “nos ha dicho algo bello, importante y alentador”, afirma el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, “y lo ha hecho teniendo como escenario este tiempo de crisis que él cree que es, con razón, no solo económica, sino profundamente moral, cultural y espiritual”.
La reflexión del Papa se ha centrado también en una de las experiencias “que más le ha impresionado el año pasado: la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid”, que ha puesto en evidencia que el primer paso a seguir es, ante todo, “una nueva experiencia de la catolicidad, de la universalidad de la Iglesia”.
Comprender que todos somos hermanos y hermanas, y que “no es solo una idea, sino una experiencia”, nos debe llevar a la belleza de vivir para el otro: “el tiempo y la vida encuentran su sentido cuando ambos son donados, y no cuando son retenidos para uno mismo..
A partir de esta toma de conciencia, se debe continuar el camino señalado por Benedicto XVI, en el cual, paso a paso, redescubrimos la adoración: “acto de fe ante Cristo resucitado presente entre nosotros, por nosotros y con nosotros en la Eucaristía” y aún más, el perdón de Dios a través del sacramento de la Penitencia “para contrarrestar continuamente nuestro egoísmo, aliviarnos el peso y reabrirnos al amor”.
Por último: “la certeza de ser queridos, aceptados, acogidos, amados por Dios; junto al entregarse, creer, pedir perdón y fiarse del amor.
 “Recorriendo estos cinco pasos la vida se abre a la alegría” concluye el director de Radio Vaticana, “si no, la duda de si esté bien existir no encuentra respuesta, se hace insuperable y la vida es presa de la tristeza”.
 “De la duda sobre Dios sigue inevitablemente la duda sobre el mismo ser humano; pero Dios se ha hecho hombre justamente para ayudarnos a superar estas ´dudas´”, asegura el padre Lombardi, citando las palabras del Papa. La mayor esperanza, por lo tanto, es vivir con la certeza de que es “bueno existir como seres humanos, aún en tiempos difíciles”, concluye.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

-La Virgen Maria explica la Navidad

La Virgen María revela la Navidad en Medjugorje
Una de las videntes, Jelena, tuvo una visión de  la Navidad, el 25 de diciembre de 1984. Esta visión aparece en el libro “Oren Juntos con el Corazón Alegre”, del Padre Slalvko, quien fuera Padre Espiritual de los videntes:
—“La Virgen me había prometido el 22 de diciembre, que el 25 me iba a mostrar cómo vivió la Navidad; y tuve la siguiente visión:
Al principio vi un ángel que luego desapareció. De inmediato todo se volvió oscuridad y de la oscuridad, poco a poco, apareció un cielo estrellado. En el horizonte vi a alguien que se acercaba. Era San José con un bastón en la mano. Caminaba sobre una calle empedrada y en el fondo, hacia donde se dirigía, vi varias casitas iluminadas. A su lado vi un mulo y, sobre él, vi a la Virgen muy triste, mientras le decía a José: “Estoy muy cansada. Desearía que alguien nos hospedara esta noche”. José contestó: “Allí hay casas. Preguntaremos allí”. Al acercarse a la primera casa, José llamó a la puerta, alguien le abrió, pero en cuanto vio a José y a María, cerró inmediatamente. Esta escena se repitió varias veces. Y en alguna ocasión, para que María y José no llamaran a las puertas, mientras se dirigían hacia sus casas, llegaron a apagar las luces interiores. Ambos estaban muy tristes y, especialmente, José estaba muy apenado, confundido y turbado por todos estos rechazos. María, en medio de su tristeza, lo animó diciéndole: “¡José: conserva la paz! ¡El día de la alegría ha llegado! De todas formas, ahora deseo rezar contigo porque hay mucha gente que no permite nacer a Jesús”.
“Después de haber orado, María dijo: “¡José, mira, allá abajo hay un establo!  Parece que allí no duerme nadie. Seguramente está abandonado”. Y de esta manera se dirigieron hacia allí. Dentro hay un mulo y también el suyo delante del pesebre. Entonces, José recoge un poco de leña para encender el fuego. Luego coloca un poco de paja pero el fuego se apaga inmediatamente, porque tanto la leña como la paja están sumamente húmedas. Mientras tanto, María busca cómo calentarse cerca de los mulos.

Sucesivamente, se me presentó una segunda escena:
El establo, que hasta ahora estaba poco iluminado, de pronto se iluminó como si fuera de día. Y en un primer momento, cerca de María, vi al Niño Jesús recién nacido, mover las manitas y los piececitos. Tiene un rostro sumamente dulce, parece que ya sonríe. El cielo, por otra parte, se llena de muchas estrellas luminosas. Sobre el establo vi dos ángeles que llevaban en la mano algo parecido a una bandera grande, sobre la cual estaba escrito “¡Te glorificamos, oh Señor!”. Sobre estos dos ángeles, había un enorme ejército celestial que cantaba y glorificaba a Dios. Luego, algo distante del establo, vi a un grupo de pastores que cuidaba su rebaño. Estaban cansados y algunos ya dormían. Y he aquí que un ángel se les acerca y les dice: “Pastores escuchad la buena nueva: ¡Hoy Dios ha nacido en medio de vosotros! Lo encontrareis recostado en el pesebre de aquel establo. Sabed que lo que os digo es cierto”. Inmediatamente los pastores se dirigieron hacia el establo y, habiendo encontrado a Jesús, se arrodillaron y le ofrecieron sencillos dones. María se lo agradeció con dulzura, añadiendo: “Os lo agradezco todo, sin embargo, ahora quisiera orar con vosotros porque muchos no quisieron acoger a Jesús cuando iba a nacer”.

Después de esto, desapareció instantáneamente esta segunda escena y apareció la tercera:
Vi en Jerusalén a los Magos que preguntaban por Jesús, pero nadie sabía darles información al respecto hasta que vieron levantarse de nuevo la estrella cometa que los guiaba hasta el establo de Belén. Extasiados y conmovidos, observan al Niño Jesús, se inclinan rostro en tierra para  adorarlo profundamente y luego le ofrecen dones preciosos. María se lo agradece y les dice: “Ahora deseo orar con vosotros porque muchos hombres no quisieron adorar a Jesús”.

Hasta aquí la narración de la Navidad según Jelena. Añadimos que ese mismo año, el 15 de diciembre, la Virgen sugirió los siguientes temas de  meditación para los días de la Novena de la Navidad:

1. Abrid vuestros corazones porque Jesús quiere habitar en ellos después de Navidad.

2. Acoged la Navidad con alegría.

3. Purificaos para la Navidad.

4. De ahora en adelante, permitid que Jesús ocupe el primer lugar en vuestros corazones.

5. Permitid que sólo Jesús os colme de alegría.

6. Permitid que el amor esté presente en cada una de vuestras palabras.

7. Nace el Hombre – Dios que desea el mundo unido.

8. Vivid en Jesús.

9. No os apartéis de la Navidad.

A continuación, algunos mensajes de aquel mismo año sobre la Navidad

16 de diciembre: “¡Queridos hijos: procurad que de la iglesia emane la fragancia de la Navidad! ¡Y que la Navidad esté ya en los peldaños de vuestra casa! Purificad vuestros corazones de manera que estén listos para recibir a Jesús en Navidad. ¡No permitáis que las cosas materiales estén por delante de la Navidad de Jesús! Queridos hijos, Jesús nace: ¡recibidlo con un corazón  alegre!”.

18 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que cada uno de vosotros prepare en vuestro corazón el pesebre para Jesús”.

21 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que vosotros seáis como una flor que florece en Navidad para Jesús; una flor que no se marchitará y que nunca cesará de florecer aún cuando la Navidad haya pasado. Deseo que vuestros corazones sean como los pastores de Belén delante del pesebre de Jesús”.
25 de diciembre: “¡Deseo que esta sea para vosotros una Navidad luminosa!”.

Padre Francisco A. Verar
12 de diciembre de 2011
Fuente: www.centromedjugorje.org

La Navidad está ya muy cerca, pero hay que seguir preparándola para que su "espíritu" no pase de largo por nuestras vidas, por tener las puertas del corazón cerradas.
-La Virgen Maria explica la Navidad

jueves, 15 de diciembre de 2011

-la Fiesta de la Familia el 30 diciembre


«Queremos dar gracias a Dios por nuestras familias»

El próximo 30 de diciembre la Iglesia celebrará la Fiesta de la Familia

La celebración de la Fiesta de la Familia es una cita que ya se ha convertido en un clásico de las Navidades. Por eso, el próximo 30 de diciembre, la plaza de Colón, de Madrid, volverá a acoger a cientos de familias de toda Europa, «para estimularlas en su misión y recordarles que, para la Iglesia, la familia es una prioridad». Este año, la celebración tendrá ecos de la Jornada Mundial de la Juventud, incorporará algunas novedades y estará marcada por la austeridad que impone la crisis
«Nos encontramos en un momento en el que la familia está enferma. Basta ver el número de divorcios, de abortos, de parejas que no se casan... Por eso, queremos estimular a todas las familias, mostrar a toda la sociedad la belleza de la familia cristiana, y renovar a las familias en su misión; queremos dar gracias a Dios por nuestras familias. Porque todos tenemos una familia, y aunque unas sean más felices y otras menos felices, todos tenemos motivos para dar gracias a Dios por nuestra familia». Así explica la Hermana María Rosa de la Cierva, Secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, el motivo por el que, este año, la Iglesia volverá a celebrar la Fiesta de la Familia, en la plaza de Colón, de Madrid. La cita, que ya se ha convertido en un clásico de las Navidades, tendrá lugar el 30 de diciembre, coincidiendo con la celebración litúrgica de la Sagrada Familia. Eso sí, este año la celebración contará con importantes novedades. La primera es el enfoque, que será más juvenil, para aprovechar los ecos de la Jornada Mundial de la Juventud. De hecho, el lema elegido es Gracias a la familia cristiana, hemos nacido los jóvenes. Y la segunda, que será una celebración más austera en el gasto, «porque en tiempos de crisis, la Iglesia quiere dar testimonio», explica De la Cierva. Así, la colecta de la Eucaristía se destinará a cubrir los gastos de la Fiesta y, a diferencia de otros años, la organización no podrá costear el viaje a los Reyes Magos.
Facilidades para todos
También habrá diferencias en el día y la hora. Como el 30 de diciembre es viernes laborable y vispera de Nochevieja, la celebración tendrá lugar a partir de las 14:30 horas, para facilitar que tanto los padres que trabajen por la mañana, como las familias que quieran viajar por la tarde (de cara al fin de semana de Nochevieja), puedan acudir. Además, pensando en los más pequeños y en los más mayores, la organización ha querido evitar retrasar la celebración a la tarde, para no coincidir con las horas más frías. Las madres con bebés lactantes contarán con cabinas especiales para que puedan dar el pecho o el biberón a los niños, resguardándose del frío.

Un Rosario, con la Almudena

El desarrollo del acto también incluirá novedades. Además de contar con música y cantos -de los que se encargarán la Orquesta y Coro de la JMJ y el Coro del Camino Neocatecumenal-, este año se rezará un Rosario breve, mientras algunos jóvenes recorrerán la plaza llevando en andas a la Virgen de la Almudena. Entre misterio y misterio, se intercalarán testimonios de familias y de jóvenes, pero entre los que no está previsto que haya palabras de los líderes de movimientos y realidades eclesiales. Como explica María Rosa de la Cierva, «habrá testimonios de familias jóvenes, de parejas de novios que den testimonio del noviazgo cristiano, de matrimonios recién casados..., y queremos que todos tengan algo que ver con la JMJ. Porque la JMJ fue una experiencia que renovó a muchos jóvenes y queremos que ahora se renueve la fe de las familias».
Ni a favor ni en contra de nadie
Tras los testimonios, se proyectará un mensaje de Benedicto XVI y empezará la Eucaristía final, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco. Como en otras ediciones, está prevista la asistencia de peregrinos de Europa y de España acompañados por sus obispos, y el cardenal Antonelli, Prefecto del Consejo Pontificio para la Familia, ya ha confirmado su asistencia, para invitar a los asistentes al Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Milán, en mayo de 2012. Así que, como concluye María Rosa de la Cierva, «el día 30, saldremos a la calle, no para ir en contra ni a favor de nadie, sino para dar gracias a Dios por la familia».

-los jóvenes y la familia hoy


Gracias a la familia cristiana, hemos nacido los jóvenes
Como cada año se ha organizado un encuentro de acción de gracias por la familia cristiana que tendrá lugar en Madrid, el 30 de diciembre 2011, con la celebración de una Eucaristía en la plaza Colón, y que este año tendrá el respaldo de numerosos jóvenes que han participado en las recientes JMJ, muchos de los cuales no habrían nacido si no hubiera sido gracias a la familia cristiana.
 “Gracias a la familia cristiana, hemos nacido los jóvenes”, en clara alusión y acción de gracias por la JMJ 2011 Madrid, será su lema y la fecha elegida obedece a que este año la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia y su correspondiente jornada eclesial es el día 30 de diciembre. Los distintos actos de la celebración comenzarán a las 14:30 horas con la animación musical y religiosa a cargo de la orquesta y coro de la JMJ y del coro del Camino Neocatecumenal. A continuación se rezará el Rosario mientras algunos jóvenes recorrerán la plaza llevando en andas a la imagen de la Virgen de la Almudena.
Entre misterio y misterio del Rosario, se intercalarán testimonios de familias y de jóvenes, si bien, no está previsto que haya palabras de los líderes de movimientos y de realidades eclesiales. Se proyectará asimismo un mensaje de  Benedicto XVI. El colofón final será la eucaristía presidida por el cardenal Rouco Varela.
Está prevista la asistencia de peregrinos de toda España y de distintos países de Europa, acompañados por sus obispos. Ha confirmado sus asistencia el cardenal  Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, quien invitará a los asistentes a participar en el VII Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en la ciudad italiana de Milán del 30 de mayo al 3 de junio.
Los actos estarán marcados por la austeridad que impone la crisis y la necesaria solidaridad con los más afectados por ella. Según informa también la secretaria general de la provincia eclesiástica de Madrid, la hermana María Rosa de la Cierva, la colecta de la eucaristía se destinará a cubrir los gastos de la jornada. Asimismo, este año no se costeará el viaje a los Reyes Magos. Como en ocasiones anteriores, las madres con bebés lactantes contarán con cabinas especiales para protegerse del frío.
Desde la parroquia de Santa Joaquina de Vedruna de Barcelona está previsto ir a Madrid en autocar para el encuentro de las familias. Saldremos D.M el 29 por la noche a las 12 de la noche desde la calle Teniente Coronel Valenzuela (metro Palau Reial L3). El acto será en la Plaza Colón, el día 30, de 14 a 17,30 horas, con posterior regreso a Barcelona al acabar el acto. El precio del viaje aproximado es de 30 euros. Están convocados a ir familias y jóvenes. Quien quiera apuntarse que hable con los responsables o la parroquia

-la familia cristiana es evangelizadora


La familia es el camino de la Iglesia
El Papa recuerda el papel de la familia en la nueva evangelización
         …. El eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual se encuentran relacionadas entre ellas. Y así como están en relación el eclipse de Dios y la crisis de la familia, la nueva evangelización es inseparable de la familia cristiana. De hecho, la familia es el camino de la Iglesia, porque es el espacio humano del encuentro con Cristo…
La mejor forma de combatir «el eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual», es desde el testimonio de las familias comprometidas en la nueva evangelización, capaces de construir una sociedad más justa. Ésa es la propuesta que lanzó Benedicto XVI ante los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Familia, a los que animó a participar en el Encuentro Mundial de las Familias, de Milán. Un mensaje cuyos ecos también resonarán, el próximo 30 de diciembre, en la plaza de Colón, de Madrid
En su discurso al Consejo Pontificio para la Familia, el pasado 1 de diciembre, Benedicto XVI volvió a lanzar a las familias católicas a comprometerse de forma activa en la defensa del matrimonio en la sociedad. Y no sólo desde un asociacionismo meramente civil, sino también desde su testimonio cristiano, o sea, desde los fundamentos de la nueva evangelización: «El eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual se encuentran relacionadas entre ellas. Y así como están en relación el eclipse de Dios y la crisis de la familia, la nueva evangelización es inseparable de la familia cristiana. De hecho, la familia es el camino de la Iglesia, porque es el espacio humano del encuentro con Cristo», afirmó.
Del mismo modo que ya hizo el pasado mes de septiembre, durante el Encuentro Eucarístico Nacional italiano, Benedicto XVI animó de nuevo a los matrimonios cristianos a ser, no sólo receptores de la pastoral familiar, sino agentes activos en la evangelización de la sociedad y de las familias alejadas de Dios: «Los cónyuges no sólo reciben el amor de Cristo, convirtiéndose en una comunidad salvada -explicó-, sino que también están llamados a transmitir a los hermanos el mismo amor de Cristo, haciéndose comunidad salvadora».

Un compromiso evangelizador

De ese modo, «la familia, fundada en el sacramento del Matrimonio, es actuación particular de la Iglesia, comunidad salvada y salvadora, evangelizada y evangelizadora», y «está llamada a acoger, irradiar y manifestar en el mundo el amor y la presencia de Cristo», que «se realiza en la dedicación recíproca de los cónyuges y en la procreación generosa y responsable, en el cuidado y en la educación de los hijos, en el trabajo y en las relaciones sociales, en la atención de los más necesitados, en la participación de las actividades eclesiales y en el compromiso civil». Las palabras de Benedicto XVI ponen de nuevo el acento en la misión que las familias cristianas están llamadas a desarrollar en Europa, y que la Iglesia quiere potenciar en la era de la nueva evangelización, con encuentros como el del próximo día 30, en la Plaza de Colón, de Madrid -donde se proyectará un video-mensaje de Benedicto XVI-, o el Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Milán del 30 de abril al 2 de mayo de 2012. También en esta línea, y ante los debates que se están generando en algunas comunidades centro-europeas y que buscan difuminar los límites del sacramento del Matrimonio, el diario de la Santa Sede, L'Osservattore Romano, recordaba, hace unos días, un escrito del entonces cardenal Joseph Ratzinger, sobre la comunión por parte de los divorciados vueltos a casar, en el que ya proponía lo que, hoy, como Papa, sigue proponiendo, que «la pastoral del matrimonio debe fundarse en la verdad», y defenderse sin miedos.

-datos que también provoca la crisis de familia


Resultados de la vida sin Dios
«¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia! Por consiguiente es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia». Juan Pablo II - Familiaris consortio, núm. 86

Se trata de la actual crisis, que como sabemos, no es solamente económica, sino que es fundamentalmente una crisis de fe (crisis "de valores" como se dice en el lenguaje habitual). El mundo occidental esta forjando su autodestrucción, precisamente porque ha apostatado de sus orígenes cristianos.
Os invitamos a ver un estudio muy documentado que se refiere a las crisis de familia que provoca la forma de vida laicizada y egoísta que agobia a todo el mundo Occidental. El artículo va firmado por la Psicóloga Mercedes Palet Fritschi. Mercedes Palet, española de nacimiento y nacionalizada en Suiza donde reside, ejerce consulta cerca de Zurich, y da cursos y conferencias en todo el mundo, incluyendo la Universidad Abat Oliba y la Fundación Balmesiana de Barcelona. http://www.christusregnat.com/pagina%2018.htm

miércoles, 7 de diciembre de 2011

-Esperamos la venida del Señor


La doble esperanza en la venida del Señor. ¡Maran atha!
El nacimiento de Cristo, que la Iglesia empieza a preparar durante el Adviento, «no extingue la expectativa del Antiguo Testamento» de la llegada del Mesías; más bien, «la transforma y robustece, orientándola hacia la segunda venida». La liturgia y las figuras del Adviento unen, así, el Antiguo y el Nuevo Testamento
Adviento, la venida... Es éste el tiempo de la gozosa expectación del Señor. Tiempo, por tanto, destinado a la meditación en torno a la esperanza. En efecto, la liturgia de estas cuatro semanas que preceden a la Navidad vuelve, una y otra vez, sobre este tema, recogiendo textos proféticos del Antiguo Testamento, que aúna la esperanza ardiente de la llegada del Mesías con la visión neotestamentaria del segundo advenimiento, al final de los tiempos, cuando llegue la hora del Juicio y la Parusía.
Dos son, en rigor, las ideas centrales desarrolladas por los textos litúrgicos de este tiempo: la penitencia y la esperanza. El recogimiento y la purificación se mezclan al ¡Gaudete!, ¡Alegraos!, que es la invocación constante con que se quiere recordar a los fieles el gozo que esta espera trae consigo. Aguardando la venida del Salvador, deben dejar transcurrir los cristianos estos días; mas la expectación entraña, a la vez, una actitud de ascesis, de transformación íntima para purificar el espíritu antes de la jornada gloriosa de la Navidad. La metanoia, la conversión en el hombre nuevo de que habla san Pablo, tal es el verdadero sentido de esta actitud de penitente propia del Adviento.

Tres figuras a la espera

Tres figuras se destacan en los textos que la Iglesia propone a nuestra meditación en estas semanas previas a la Navidad: Isaías, san Juan Bautista y María. En estas tres figuras se encarna la visión cristiana de la esperanza.
El primero es el profeta de la expectación mesiánica, mas en él también se anuncia a María, a través de cuyo fiat se operará el misterio de la Encarnación: He aquí que la doncella dará a luz un hijo y le llamará «Emmanuel». San Juan Bautista es el que prepara los caminos del Señor por medio de la penitencia y del bautismo: revistiendo sus actos de ejemplar humildad, no ignora que su misión consiste en anunciar al que viene, y, por tanto, él mismo debe oscurecerse para hacer brillar tan sólo la presencia del Salvador: Conviene que yo desaparezca. La Virgen, con su aceptación -Hágase en mí según tu palabra- lo hace posible todo; aguarda, consciente de las maravillas que en ella ha hecho el Señor, a que surja de su seno el Redentor del mundo, mas en su visión ya aparece, junto a la figura del Mesías glorioso, la del varón de dolores, del hijo que se ofrece como víctima en el ara de la cruz. Vincúlase así, en indiscernible unión, el tiempo de Adviento con el Misterio Pascual, pues la venida del Redentor envuelve ya el anuncio, a los ojos de María, de la Pasión y de la Resurrección.
La esperanza que acompaña el despliegue de la liturgia anterior a Navidad se manifiesta fundamentalmente en dos direcciones: la esperanza del Mesías y la esperanza del Reino, esto es, la Parusía. Cristo, con su nacimiento, no extingue la expectativa del Antiguo Testamento: la transforma y robustece, orientándola hacia la segunda venida. En modo alguno podría pensarse en una ruptura entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, antes bien es lo cierto que el mesianismo de aquél desemboca en éste, siendo justamente Juan Bautista el nexo vivo que los enlaza y armoniza. Por lo que hace a María, no sólo es ella el camino por donde se cumplen las promesas mesiánicas, pues también los textos sagrados la conciben como Madre e intercesora, que nos ayuda a esperar, o por mejor decir, que nos ayuda a hacer de nuestra existencia un acto de continua esperanza. No en vano aparece, rodeada del vivo resplandor de Adviento, la mayor de las festividades de la Virgen, la que celebra su Inmaculada Concepción.

Ven, Señor Jesús

La visión del reino futuro se da con máxima claridad en la teología de san Pablo, pudiéndose encerrar el contenido fundamental de sus Epístolas en la expresión anhelante que brota de los labios de la Iglesia: ¡Maran atha!, Ven, Señor, ven.
La Iglesia ve, por su parte, en la Comunión, una fuente de la esperanza cristiana. La institución de la Eucaristía en las palabras de la Última Cena, une ya la memoria del Salvador, por parte de los creyentes, a su espera gloriosa. Cuantas veces comáis de este pan y bebáis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga. Tal era la actitud de los primeros cristianos, para quienes la Eucaristía poseía una clara orientación escatológica, esto es, una esperanza dirigida hacia el final de los tiempos.
Nunca han necesitado tanto los hombres que la esperanza venga a levantar sobre ellos una luz que les guíe y dé sentido a sus existencias, como en estos tiempos de angustia ensombrecidos por toda clase de amenazas. Nada parece, por tanto, tan urgente como un retorno a las fuentes vivas de la esperanza humana, en la Buena Nueva predicada por Jesucristo. El magisterio de la Iglesia, en estos días de Adviento, renueva a todos los hombres el perenne mensaje de esperanza que fluye de la escena de Jesús, niño, iluminando al mundo desde el portal de Belén.

-los hijos son para la vida eterna


Vida: destino eterno

«Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente, la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia»: así lo escribió Juan Pablo II, en la Conclusión de su encíclica Evangelium vitae, de 1995.
Y no quedan ahí las palabras del Papa; van más allá, hasta el destino eterno de esos hijos, la auténtica luz que ilumina el camino entero, desde la concepción hasta la muerte natural. Por eso, desde esa Luz, que es el mismo Cristo, presente en la Iglesia, sigue diciendo a estas mujeres: «Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre».
Sólo desde ese nuevo modo de mirar puede defenderse, en toda su hondura, toda vida humana y en toda circunstancia. A menudo se oye decir que no hace falta la fe para defender la vida, que hay agnósticos y ateos que la defienden. Habría que preguntar qué es, en realidad, lo que defienden, ¿una vida destinada a la muerte y a la nada? ¿Qué valor tendría tal vida? Si la defienden de verdad, es porque la fe no está tan lejos de ellos. Con toda razón, ya en 1981, en la exhortación Familiaris consortio, Juan Pablo II decía así: «Algunos se preguntan si es un bien vivir, o si sería mejor no haber nacido; dudan de si es lícito llamar a otros a la vida, los cuales quizás maldecirán su existencia en un mundo cruel, cuyos terrores no son ni siquiera previsibles. Otros piensan que son los únicos destinatarios de las ventajas de la técnica y excluyen a los demás, a los cuales imponen medios anticonceptivos o métodos aún peores. Otros todavía, cautivos como son de la mentalidad consumista y con la única preocupación de un continuo aumento de bienes materiales, acaban por no comprender, y por consiguiente rechazar la riqueza espiritual de una nueva vida humana». La conclusión del Papa es nítida: «La razón última de estas mentalidades es la ausencia de Dios. Sólo su amor es más fuerte que todos los posibles miedos del mundo y los puede vencer».
Es preciso caer en la cuenta de que es la meta final lo que permite reconocer el valor de cada realidad. Sin conocer la espiga cargada de granos, o el árbol lleno de frutos, ¿qué valor podrá darse a su insignificante semilla? Sin conocer que no hay sólo -en palabras de san Agustín- dos instancias: el nacer y el morir, sin conocer el resucitar, que Cristo con su resurrección nos ha conseguido, esa meta eterna que todo ser humano desea en lo más verdadero de su corazón, ¿qué valor puede tener la vida? En la Iglesia hemos encontrado, como san Agustín, ese nuevo modo de mirar que puede afirmar, con Juan Pablo II en la Exhortación Familiaris consortio, que «la vida humana, aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad», y que «al No que invade y aflige al mundo, contrapone este Sí viviente, defendiendo de este modo al hombre y al mundo de cuantos acechan y rebajan la vida».
Y, con la encíclica Evangelium vitae, hemos de reconocer que «la opción incondicional a favor de la vida alcanza plenamente su significado», únicamente «por la fe en Cristo, el Hijo de Dios que se ha hecho hombre y ha venido entre los hombres para que tengan vida y la tengan en abundancia». ¡Sin rebaja alguna! Porque «la vida que Dios ofrece al hombre es un don con el que Dios comparte algo de sí mismo con la criatura. Es mucho más que un existir en el tiempo. Es tensión hacia una plenitud de vida, es germen de una existencia que supera los mismos límites del tiempo». Con menos de esto, ciertamente, no hay corazón humano sano que se pueda conformar. En definitiva, el terrible descenso de la natalidad no lo causa la pobreza material, sino esa otra espiritual que ciega la mirada al destino eterno. Por eso, sólo desea de veras transmitir la vida quien la acoge en su plena verdad de don de Dios con su mismo destino eterno.

-El infierno y los infiernos


El infierno y los infiernos
Algunos se han empeñado en dejar vacío el infierno, movidos por un sentimentalismo que representa el buenismo religioso. Esta postura es falaz porque adolece de un doble error: que el amor divino no puede estar en contradicción con la justicia, y que ignora el papel de la libertad del sujeto. Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti, dirá san Agustín.
Dios no predestina a nadie a ir al infierno. Su existencia no es un invento de la Iglesia para tener a sus fieles atemorizados. Nunca el miedo nos acerca al Señor, porque estrecha la mente, anquilosa el corazón y nos hace inoperantes. En cambio, el santo temor de Dios y el no olvidar que podemos ser merecedores de las penas del infierno, es cosa muy distinta, porque nos estimula al reconocimiento continuo de la grandeza del amor divino, a la conversión del corazón y a mantener una actitud vigilante en la vida. Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia acerca del infierno no son amenazas, sino llamamientos a la responsabilidad con la que el hombre debe usar su libertad en relación con Dios, con los demás y consigo mismo. Sólo aquellos que mantienen una aversión voluntaria a Dios (pecado mortal) y persisten en él hasta el final de sus días, escucharán la sentencia divina: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles. Ese fuego que nunca se apaga, que diría Jesús, representa la separación total y eterna de Dios. En esa situación, el pecador sufrirá la infelicidad, se hallará en tinieblas y en sombras de muerte para siempre.
Si algunos piensan que esto es exagerado y pasado de moda, les remito a que repasen los infiernos humanos, fabricados por las ideologías deshumanizadas y las estructuras sociales injustas, que pisotean la dignidad de los hombres y de los pueblos. Que vean los infiernos familiares como consecuencias del desamor, del engaño y que, en muchísimas ocasiones, llegan hasta la violencia de todo tipo. Se pueden continuar analizando tantos infiernos personales, frutos del egoísmo y del desprecio de lo más elemental, que es el cumplimiento de los Diez Mandamientos. Y contemplando este panorama de infiernos, ¿se podrá negar la existencia de un infierno eterno tras la muerte?
+ Juan del Río Martín
arzobispo castrense

-Balance de la JMJ: 354 millones para España


Un balance muy positivo de la Jornada Mundial de la Juventud

La Jornada,  en un Occidente descristianizado y con un Gobierno no simpatizante, era sin duda un riesgo. Podía fracasar. Y la oposición a la visita del Papa incluso desde la misma Iglesia, con anuncio de manifestaciones de protesta,  no auguraban nada bueno. Como tampoco la concentración de los “indignados” en Sol, tolerada, si no animada por el Gobierno, o la machacante insistencia en el coste del viaje del Papa cuando se estaban recortando sueldos, pensiones y empleos. Pues los pesimistas fracasaron en sus pronósticos y los más optimistas incluso fueron desbordados.
La Jornada Mundial de la Juventud fue un éxito espectacular. La asistencia de jóvenes desbordó todas las previsiones, su comportamiento fue ejemplar tanto cívica como religiosamente. Comentan que el Papa quedó encantado del desarrollo del encuentro, como también los muchos cardenales que vinieron a Madrid. La contra-manifestación, absolutamente ridícula, pese a haberse anunciado en todos los medios. No llegaron a cinco mil los que fueron a protestar de la visita papal. Y hasta el dinero invertido se multiplicó por mucho en los beneficios que obtuvo Madrid. Y también, aunque menores, otras ciudades españolas. Y eso refiriéndonos sólo a los tangibles. Que los intangibles, de publicidad gratuita de España han sido inmensos.
Buena parte del enorme éxito hay que atribuírselo al cardenal Rouco que en todo momento estuvo pendiente de la mejor organización del evento.

 

El impacto económico de la JMJ superó los 354 millones de euros para España

Cuentas claras

El impacto económico de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) celebrada en agosto de este año en Madrid, alcanzó los 354,3 millones de euros en España, según la auditaría realizada por PricewaterhouseCooper (PWC) Economics.
Los resultados de este trabajo, presentados este miércoles por el director de PWC Economics, Enrique Cañizares Pacheco, ha explicado que la organización de la JMJ invirtió en el evento 50 millones de euros.
Del total del impacto económico de la JMJ, el 65 por ciento fue para Madrid (231,5 millones de euros), donde las pernoctaciones crecieron un 29 por ciento frente al 6,2 por ciento en el resto de España.
Además, se crearon 4.589 puestos de trabajo en todo el país, de los que 2.894 fueron en Madrid. El director financiero de la JMJ y vicepresidente para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Jiménez Barriocanal, ha asegurado que la JMJ no ha generado déficit y que las cuentas públicas tendrán un saldo positivo.
Hoy conviene recordar cómo los vociferantes «laicos» progresistas acosaban a los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud y acusaban al Gobierno de haber roto la aconfesionalidad del Estado con las subvenciones a la visita de cientos de miles de jóvenes de todo el mundo. La ignorancia, la mala fe y el sectarismo se dieron la mano en estas protestas, que retrataron la cruda realidad de una izquierda antidemocrática y agresiva. Y, además, mentirosa, porque una auditoria encargada por la organización de la JMJ ha confirmado que cualquier coste que fuera asumido por el Estado quedó rentabilizado con creces por los ingresos fiscales. Solo por IVA se recaudaron 28,3 millones de euros. Además, la estancia de peregrinos los dias previos y posteriores animó la actividad económica, principalmente de Madrid, pero no solo de la capital. Lo importante de esta auditoria no es solo el detalle de los números, sino el desenmascaramiento de lo que fue toda una estrategia de difamación contra la Iglesia.

viernes, 25 de noviembre de 2011

-Adviento, tras las elecciones


Adviento, tras las elecciones
Cardenal Antonio Cañizares
"Mi reflexión….se centra en el tiempo de Adviento.
En él, la Iglesia pide que se rasguen los cielos, que se abran, y venga a nosotros la salvación, el Salvador, que tantísimo necesitamos. Me centro en el Adviento porque los cristianos podemos y debemos hacer mucho, en cuanto cristianos, en la hora crucial y crítica que vivimos. Somos muchos en España, la mayoría. Como cristianos, por el hecho de serlo, somos invitados a cruzar con el Adviento el umbral de la esperanza: tenemos una responsabilidad muy especial, que surge de la fe y esperanza que anuncia el Adviento, y nos impele a ser consecuentes con lo que somos y esperamos. El cristianismo no es una ideología más o menos duradera. Es la presencia de un hecho único, irrevocable, sin parangón en la historia de los hombres. Este hecho es una Persona: Cristo, que nos ha traído a Dios y nos ha revelado, con todos sus gestos y palabras, que Dios es Amor, lo ha apostado todo por el hombre, y, en favor del hombre, no se reserva ni escatima nada. ¿Cómo no abrirse a esta esperanza tan grande, cómo no secundarla?
En medio de signos sombríos, en situación complicada que afecta a todo el mundo, para muchos resultará difícil la esperanza y confiar en palabras proféticas tales como las que escuchamos en el Adviento: «De las espadas se forjarán arados, y de las lanzas podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo». ¿Confiar acaso en ellas cuando vemos cómo las armas de la injusticia originantes de falta de trabajo, hambre, tantas calamidades, se ceban dramáticamente sobre los que padecen esta situación? Por eso, los cristianos, de modo especial, escuchamos una llamada para dirigir nuestra mirada a Cristo, abrir de par en par nuestras puertas a Él.
La llamada que en estos precisos momentos escuchamos los cristianos es a caminar a la luz de Jesucristo, a dejar las obras de las tinieblas y de la oscuridad, es decir, a dejar de una vez: el egoísmo, el rencor, el medro personal por encima de todo, el afán y ambición de poder, la pasión de acumular para sí por encima de los otros, el olvido del bien común y la falta del respeto debido a la dignidad personal e inalienable que tiene todo ser humano, la búsqueda de bienestar a costa de lo que sea y de quien sea, la mentira, el engaño, el relativismo, la injusticia, el cerrar las entrañas ante la necesidad y miseria del hermano necesitado, la destrucción de la familia o de la vida, el vivir de espaldas a Dios o como si Él no existiera, etc., etc. Este año el Adviento llama con apremio a los cristianos a pertrecharnos de las armas de la luz, de la Luz que viene, y está en medio de nosotros, para iluminar la oscuridad de nuestro mundo: la luz de la verdad y del amor, «la verdad en el amor».
Por encima de todo está Dios y el hombre, está la familia, está la verdad, está el bien común, está sencillamente el bien, está el amor al hombre que sólo de Dios podemos aprender para amar con ese amor: total, sin medida, desinteresado, gratuito, hasta el extremo, indefectible, que no nos deja solos ni en la estacada, no nos abandona ni siquiera un instante, nos acompaña y cuida siempre, cuya predilección son los pobres y los últimos, siempre perdona y disculpa, ese amor que tantísimo todos estamos necesitando. Sin ese amor por el hombre nada va a cambiar, nada puede cambiar. Ese amor, sin embargo, lo cambia y renueva todo.
El Adviento interpela a los cristianos a que abramos de par en par las puertas al amor de Dios. El Adviento este año en los cristianos, sobre todo, debería resaltar, reavivar, la caridad y el amor, en su doble e inseparable faceta de amor a Dios y a los hermanos, que tiene en Dios-con-nosotros (Enmanuel), su hontanar y su meta. En realidad, la certeza y experiencia viva de lo que Dios ha hecho por los hombres, lleva a los cristianos, en la situación actual, a desear y a trabajar porque la forma de vida de todos sea la caridad, la justicia, la amistad que colabora y no se echa atrás en la búsqueda y aportación de soluciones al bien común y de la persona, por encima de barreras, de intereses, de miedos. Este amor es una realidad posible, se abre y se extiende sin cesar, reconoce la verdad y el bien de que es portadora o reclama toda persona, aprecia la razón y la libertad de todos, facilita la búsqueda libre y honesta del bien común, y la cooperación de todos a ese bien. Ese amor, que es amistad, solidaridad, más aún que es caridad más empeñativa todavía que la justicia y la solidaridad, es posible si nos acercamos más a Dios, Dios del amor, de la caridad, amigo siempre de los hombres. Esto, especialmente para los cristianos, se traduce ahora, como señaló la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, en colaborar decididamente en «políticas sociales y económicas responsables y promotoras de la dignidad de las personas, que propicien el trabajo para todos», para tantas familias y jóvenes singularmente afectados; en estar en primera fila de compromiso con «políticas que favorezcan la iniciativa social en la producción y que incentiven el trabajo bien hecho, así como la justa distribución de las rentas», corrijan errores y atiendan a las necesidades de los más vulnerables”.
El momento apremiante que vivimos reclama también de los cristianos estar en primera fila en la tutela, promoción y testimonio de la familia y de su verdad, en la defensa y promoción de la vida, y de cuanto haya que hacer ante la emergencia educativa que padecemos y ante la urgencia de una cultura fiel a sus raíces, en un proyecto común. Todo ello entra dentro de la caridad, con su dimensión social y política. El Adviento pide estar vigilantes y despiertos, no cruzados de brazos como espectadores: exige preparar los caminos al Señor que llega, lo cual también comporta cooperar decididamente en la regeneración humana, moral, social, política y cultural de nuestro pueblo. Con Dios, ¡manos a la obra!
Cardenal Antonio Cañizares

-Los ángeles nos protegen


"Los ángeles nos protegen"
Benedicto XVI ha hablado sobre los ángeles. El 2 de octubre es el día que la Iglesia recuerda a los ángeles custodios. Benedicto XVI ha hablado de los ángeles: "El Señor está siempre cercano y operante en la historia de la humanidad, y nos acompaña también con la presencia singular de sus Ángeles, que hoy la Iglesia venera como “Custodios”, o sea, ministros de la divina premura para todo hombre".
"Desde el inicio hasta la hora de la muerte, la vida humana está rodeada de su incesante protección. Y los Ángeles coronan a la Beata Virgen María, quien acoge la ferviente súplica, para que sea abatido el mal y se revele, en plenitud, la bondad de Dios.

-Nuevos derechos o intereses personales


"Los llamados nuevos derechos sólo son retórica anestesiante fruto de una exhibición ideológica"
Un vocal del CGPJ, contundente con quienes quieren convertir sus intereses personales en un derecho humano.
La inauguración este viernes del XIII Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo, ha dado lugar a las primeras conferencias en torno al tema de convocatoria: Libertad religiosa y nueva evangelización.
Carlos Romero, lamentó que “el modo secularizado de entender la vida haya hecho mella en la forma de actuar de muchos católicos”. Una realidad que se ha de revertir mediante la transformación de los espacios culturales, políticos, sociales y económicos en lugares de “difusión del evangelio”.

La inflación de derechos

Posteriormente, dentro del desarrollo ordinario del Congreso, tuvo lugar, entre otros actos, una mesa redonda sobre Derechos humanos y nuevos derechos.
La acumulación de derechos y de leyes, así como la arrogación por parte del poder político de un papel de otorgador de nuevos derechos está debilitando el sentido y la fuerza del concepto de derecho fundamental. Ésta fue una de la reflexiones centrales que dejó el vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Claro José Fernández-Carnicero durante su intervención.
Esta “inflación de leyes y derechos no contribuye ni al aumento de la seguridad jurídica ni al bienestar social” y produce ciertas disfuncionalidades, pues el “otorgamiento de nuevos derechos conduce al aumento de la litigiosidad, en una administración de justicia ya condicionada por una anómala inestabilidad normativa”.
Con todo, posiblemente el efecto más dañino causado por la generación de nuevos derechos sea, para el ponente, el debilitamiento de los derechos fundamentales. A su juicio, los llamados nuevos derechos no son más que “retórica anestesiante” fruto de la “exhibición ideológica”. En suma, una “propaganda” que, “aunque anuncie la igualdad” encierra ese “despotismo que ya anunció Alexis de Tocqueville”.
En esta dinámica se llega a confundir la “búsqueda de intereses particulares con un derecho humano” y se le otorga a los poderes públicos “nuevos títulos habilitantes para intervenir en el espacio propio de la persona”. Una concepción totalmente invertida, pues los derechos realmente deben “ser un límite del poder”, y de la que surgen “categorías jurídicamente aberrantes como el aborto”. Éste cae en la “contradicción de presentarse como derecho cuando tiene como fin acabar con el bien jurídico más preciado: la vida”.

-La familia frente a la ideología de género


Tres mujeres alertan del feminismo radical y la ideología de género: «Estamos ante un precipicio»
“La ideología de género considera al ser humano como un ser que se construye y actualmente nos situamos ante tres frentes de batalla: la bioética, la ética sexual y el lugar de la religión en la vida pública, donde predomina un ambiente de gran hostilidad hacia lo católico”: así lo afirmó este sábado Carmen Sánchez-Maillo, profesora de Teoría y Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad CEU San Pablo, en su intervención en la mesa redonda sobre "Laicismo e ideología de género", enmarcada en el XIII Congreso Católicos y Vida Pública, que versa este año sobre Libertad Religiosa y Nueva Evangelización.
 Por su parte, la catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Navarra Ángela Aparisi Miralles expuso las características y consecuencias de la ideología de género, que “asegura que el hombre nace neutro y su construcción es producto de la cultura y la sociedad”, “realiza una separación entre sexo (biológico) y género (cultural) e insiste en una perspectiva ideológica que cierra los ojos a la realidad”. La ponente describió la familia como un ecosistema humano que posibilita el buen desarrollo del ser humano y propuso “un modelo de complementariedad y corresponsabilidad que, frente a la ideología de género, intente hacer compatible la igualdad y la diferencia entre varón y mujer”.

-El suicidio, una dramática estadistica


El suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo
En España, se quitan la vida entre nueve y diez personas cada día
 "Cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo". "El suicidio es la primera causa de muerte de mujeres entre 30 y 34 años en nuestro país". "3.429 personas se quitaron la vida voluntariamente en 2009".
Su frecuencia ha aumentado un 60% ... en el último medio siglo, y ya son varios los estudiosos que señalan un incremento propiciado por la crisis económica, si bien la mayoría de los expertos coincide en que aún no existe la suficiente perspectiva para corroborarlo.
Según las últimas cifras del INE, en 2009 cerca de 3.500 personas se quitaron la vida en España. el vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal, Alfredo Calcedo, que calcula una tasa de suicidios de 10,5 por cada 100.000 habitantes, es decir, 4.500 muertes anuales

¿Por qué se suicidan?
Si algo se ceba con los suicidas es la enfermedad mental. O más bien viceversa. En el 90-95% de los casos existe algún tipo de trastorno psiquiátrico, la mayor parte de las veces, una depresión. De ahí la importancia de la atención y detección temprana.
"El 5% restante obedece a un factor existencial que hace que la persona en cuestión vea en el suicidio la única manera de poner fin a sus problemas", según el sociólogo y periodista Juan Carlos Pérez. Los antecedentes familiares, padecer una enfermedad crónica que cursa con dolor, conductas adictivas (como el alcoholismo), acontecimientos vitales que suponen pérdidas afectivas, el aislamiento y el hecho de haber tenido alguna vez pensamientos suicidas son otros factores de riesgo.
Las mujeres lo intentan más. Los hombres son más efectivos. "Usan métodos más contundentes", De hecho, los varones triplican a las féminas en número de suicidios.
Los estudios detectan dos picos en las cifras: la adolescencia y la vejez. "Los ancianos son el principal grupo de riesgo, por varios factores, como la pérdida de poder adquisitivo que va aparejada a la jubilación", explica el doctor Calcedo. "Además", añade, "está la inversión de la pirámide poblacional: cada vez hay más ancianos, una esperanza de vida mayor, y por tanto más enfermedades crónicas, problemas familiares, la pérdida de la pareja...".
Para los adolescentes, por su parte, el fracaso escolar, un desengaño amoroso, el divorcio de los padres o conductas de imitación pueden convertirse en desencadenantes de la muerte voluntaria.
¿qué piensas de estos datos?

lunes, 10 de octubre de 2011

-Jesús Misericordioso: Congreso en Polonia


    +EL CRISTO RESUCITADO ES EL JESUS MISERICORDIOSO
-La Divina Misericordia es un concepto fundamental para comprender la misión de Cristo, su vida, su muerte y su resurrección. El Cristo resucitado es el Jesús misericordioso. En sus apariciones después de su Resurrección, Jesús muestra la profundidad de la Misericordia a través de su paciencia (hasta la muerte), su enseñanza y su amor a los hombres tal como somos.
-No se trata solamente de enseñanzas, sino que es el Cristo Resucitado quien nos dice a cada uno: "Así soy yo (compasivo y misericordioso). Tu también puedes seguirme".
-Así donde domina el odio y la sed de venganza, allí donde la guerra siembra el dolor y la muerte de los inocentes, hace falta el Amor misericordioso de Dios que dé luz que resplandezca y demuestre el valor infinito de cada ser humano.
-Hace falta Misericordia para que cualquier injusticia que existe en el mundo encuentre su fin en el resplandor del Amor misericordioso. Hoy, la Misericordia es mas importante que nunca, es una esperanza excepcional para el mundo.
-Cristo nos ha revelado que Dios es Padre de la Misericordia, y ello nos permite ver a Dios muy cercano al hombre, especialmente al hombre cuanto mas se encuentre en sufrimiento o puesto en peligro su propia existencia y dignidad humana. JPII dijo: "Ha llegado el tiempo en el que el mensaje de la Divina misericordia vierta en los corazones humanos esperanza; que comience a ser fuente de una civilización nueva, la Civilización del Amor. Y el Papa exclamaba: "!Como el mundo necesita poder comprender y acoger la Divina Misericordia!".
-¿no habría que cambiar los programas pastorales?. Es hora de concentrarnos en la vivencia del vivificador misterio de la Divina misericordia tanto en la vida de la Iglesia como para darlo a experimentar en la vida social, a cada nación y a todos los pueblos del mundo entero.
-"si algunas veces el hombre contemporáneo ya no tiene la osadia suficiente para pronunciar en voz alta la palabra ¨misericordia" o se encuentra con una conciencia desprovista de misericordia, carente de contenido religioso; mayor motivo para que la Iglesia pronuncie esta palabra, no solo en su nombre, sino tambien en nombre de todos los humanos."
El dia de Pascua, Jesús resucitado mostró las marcas de los clavos en las manos y el costado; les mostró las heridas hechas por los soldados romanos durante la pasión, y sobre todo, les mostró su corazón herido, del cual mana un abundante rayo de Misericordia que se derrama sobre toda la humanidad.
-Todos nos sentimos atraidos y cautivados por la llamada de Jesús: "Como el Padre me envió, así tambien yo os envio" (Juan 20,21-23).
-Estamos llamados a contemplar con santa Faustina a Jesús resucitado (su imagen en el cuadro que Jesus le mandó pintar) y ello nos permite descubrir mas profundamente el misterio de Jesus crucificado y resucitado que nos revela constantemente (ejemplo: la Hora de la Misericordia: cada dia a las 3 tarde) el misterio de la Divina Misericordia, y nuestros corazones se llenan de gozo al oir para cada uno: "Yo soy el Amor y la Misericordia mismos" (D1074) y como. Dijo JPII: "la Misericordia es el segundo nombre del Amor que muestra su aspecto mas profundo, es decir, la capacidad de perdonar sin limites.
-Es descubrir, a la luz de la Pascua, que la Divina Misericordia es la luz para el mundo en los tiempos en que los hombres modernos, como ya se realizó de forma admirable en los apóstoles, recibimos a Cristo resucitado, compasivo y misericordioso (recordar la misericordia que tiene ante la incredulidad de Tomás, de los discipulos de Emaus, de los que dudaban justo a la Ascensión...).
Al abrir el segundo congreso mundial, el arzobispo de Cracovia, el cardenal Stanislaw Dziwisz, el 1 de octubre 2011 en el Santuario de la Divina Misericordia recordando la “valentía” de Juan Pablo II de apoyar a santa Faustina proclamando la misericordia a todo el mundo.
Toda la misión del beato Juan Pablo II “se resume en la proclamación de la misericordia”, afirmó. El papa polaco consideraba el mensaje de la misericordia “como un signo de los tiempos para una humanidad perdida en el materialismo”, explicó quien fuera su secretario particular. El predecesor de Benedicto XVI decía que “la luz de la misericordia divina iluminará el camino de los hombres del tercer milenio”.
Juan Pablo II quedará como el papa de la Divina Misericordia: en 1980 publicó la encíclicaDives in misericordia sobre la misericordia divina; canonizó a santa Faustina el 30 de abril de 2000: ese día instituyó en la Iglesia la fiesta de la Divina Misericordia, que se celebra cada primer domingo después de Pascua.
Fue en la víspera de esa fiesta, el 2 de abril de 2005, el día que precisamente él falleció, y su beatificación se celebró un domingo de la Divina Misericordia, el 1 de mayo de 2011.
Al abrir el segundo congreso mundial, que tuvo como tema La misericordia, fuente de esperanza, el cardenal Dziwisz invitó a dirigir la mirada a “un apóstol especialmente digno de la Divina Misericordia, el beato Juan Pablo II”.
El purpurado recordó que Benedicto XVI cree que “toda la misión de Juan Pablo II, realizada al servicio de la verdad sobre Dios y el hombre y la paz en el mundo, se resume en la proclamación de la misericordia”.
JPII dijo en Cracovia: "Fuera de la Misericordia de Dios no hay otra fuente de esperanza para los seres humanos" y para ello confió la Iglesia y el mundo entero a la Divina misericordia. (JPII estaba convencido de que Dios nos recordó la Misericordia como salvación de una época en que la humanidad se pierde en el materialismo, y como a través de la Misericordia se puede despertar la esperanza en el corazón.  Así el lema de este segundo congreso es: "La Misericordia fuente de esperanza".

Congreso Divina Misericordia, Varsovia Octubre, 2011:
*Dios es Amor y Misericordia. Es el Amor eterno, invariable y constante:
-No sabriamos nada de él si no hubiera sido revelado en el Antiguo y el Nuevo Testamento, asi san Juan dice "Dios es Amor" (1Jn 4,8).
-Dios ama a cada hombre y a cada uno se dirige con un amor infinito.
-Dios el Amor que abraza a todas las criaturas y en particular al hombre y su sufrimiento, angustia y miseria; y ese Amor es la Misericordia. Llamamos misericordioso a quien tiene compasión por la miseria de otra persona y le ayuda a salir de su miseria, eliminando las diferentes deficiencias.
-la Misericordia es "el segundo nombre" del amor, que muestra su aspecto más profundo, es decir, la capacidad de perdonar sin limites.
-La Misericordia divina se derrama sobre toda la humanidad por medio de la súplica confiada al Amor misericordioso y por los sacramentos de la Iglesia.
- Creemos que Jesús resucitado confió a santa Faustina su mensaje de misericordia para que ella lo transmita al mundo. Dios dio este mensaje en un momento muy dificil de la historia del Mundo, esto es, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. En los horribles tiempos de la mayor desgracia de la humanidad, cuyos simbolos son los campos de concentracion nazis y los gulags sovieticos; bajo los dos terribles sistemas materialistas de poder ateos: el nazismo y el comunismo.
-Jesus misericordioso le dijo a la hermana Faustina: "La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia". Gracias a santa Faustina y a Juan Pablo II este mensaje se convirtió en un signo de esperanza para la humanidad.
-El 30 abril del 2000 el Santo Padre estableció la fiesta anual de la Divina Misericordia y el 17 agosto del 2002, confió el mundo entero a la Divina Misericordia. Este acto se convirtió en un especial credo del Santo Padre, quien estaba convencido de que Dios nos recordó la misericordia como signo de una época en que la humanidad se pierde en el materialismo.
-La Divina Misericordia es la luz para el mundo en los tiempos en que los hombres modernos, como lo hicieron los Apóstoles, recibirán a Jesus resucitado. Aqui en Polonia el Papa constató que "Fuera de la misericordia de Dios no hay otra fuente de esperanza para los seres humanos", también nos incitó a transmitir el mensaje de misericordia a todo el mundo para despertar la esperanza en el corazón.
-Una forma también de llamar a la Divina Misericordia para el hombre alejado de Dios:: La ternura de Dios hacia el hombre sufriente:
-Benedicto XVI señaló: "de la Divina Misericordia que alivia los corazones, proviene la verdadera paz del mundo, la paz entre las naciones, las culturas y las diferentes religiones"

+Oración a Jesús misericordioso:
     Bendito seas Jesús, rico en misericordia, Tú que te inclinas sobre cada miseria humana que podamos sufrir; y lo haces de tal manera que la persona que experimenta tu misericordia sea siente reconocida y valorada.
    Te confiamos a todos aquellos que les toca vivir experiencias dolorosas, a los solitarios, a los que sufren espiritual y fisicamente, para que saquen fuerzas, esperanza y apoyo de tu bondad. Amen

+LA CONFIANZA
¿Cuál es la respuesta fundamental al Amor de Dios?: La confianza.
-"Las gracias de mi misericordia -dijo Jesus- se otorgan a quien confia en mí". "Cuanto más confie uno en mi, tanto más recibirá".
-"Quien confia en mi misericordia será muy feliz, porque Yo mismo tengo cuidado de el".

Objetivos del 2º Congreso Mundial:
-Buscar la verdad sobre el verdadero rostro de Dios y del hombre.
-Descubrir que el Redentor misericordioso está a las puertas del corazón de cada hombre. (Ver Apocalipsis 3,10).
-Reconocer que existe el Amor misericordioso y encontrar este Amor que se expresa con una fuerza particular frente a los pecadores y a los seres que sufren.
-Reforzarnos con el regalo del Espiritu Santo que cura las cicatrices de los corazones, derrumba los muros que nos separan de Dios y de nosotros mismos.
-Actualizar lo que Jesús misericordioso, el Cristo Redentor de la humanidad, propuso a través de Santa Faustina; la tarea de "hablar al mundo entero de la inconcebible Misericordia Mia. Porque la humanidad no tendrá reposo hasta que no recurra a mi fuente de Misericordia" (D 699)
-Experimentar lo que significa "sacar la esperanza desde su fuente", para compartirla con el resto del mundo.
-Pedir la ayuda de Maria, la Madre de la Misericordia, de quien la apostol de la Divina Misericordia, Santa Faustina, y el beato Juan Pablo II, el la Jerusalen celestial, adoran, con todos los amigos de Dios, su infinita Misericordia.
-Con Juan Pablo II confiar a la Divina Misericordia el mundo entero para que se revele otra vez la fuerza del Amor misericordioso de Dios en nuestra historia.

* Poder ir hacia los nuevos caminos de la Misericordia, para ponernos al servicio de los hombres:
    -a través del testimonio de vida cristiana llena de misericordia
    -a través de los actos de amor, de las palabras y de la oración
-Llevar a termino lo que JPII nos recordó que tenemos que hacer con esta nueva concepción de la misericordia, cuya manifestación no es solo la eficacia de la ayuda, sino la capacidad de estar cerca del hombre que sufre.
-Acrecentar la tarea de proclamar el mensaje de la misercordia y de la conquista de los corazones para Dios, según nos dijo Jesús: "Id al mundo entero y anunciad la Misericordia" (Marcos 16,15), esto es, propagar el Evangelio de la Misericordia.
    * Para poder ayudarnos a llevarlo a cabo en la Iglesia tenemos el MOVIMIENTO APOSTOLICO DE LA DIVINA MISERICORDIA.
    -En este Segundo Congreso Mundial ofrecemos como respuesta para ayudar a llevar a cabo los objetivos indicados:
    -dirigir el interés y la vida de las parroquias, asociaciones y movimientos hacia la Misericordia y su resplandor, porqué Dios se expresa por su Belleza y se entrega a través de la magnificencia de la Misericordia.
    Ayudar a la comunidad cristiana local a que vea que debe darla al mundo para hacer brillar juntos el esplendor de la Misericordia. La comunidad existe gracias a la relación filial con el Padre de todas las Gracias. Así la Misericordia, y el hecho de darse y ofrecerse por amor, permiten la creación de una comunidad que influyen en su apertura al hombre sufriente y da consistencia a su verdadera existencia.
    La Misericordia permite a la Iglesia llegar a ser lo que debe ser: una comunidad de personas al mundo, que han recibido inmerecidamente y de forma totalmente gratuita la Misericordia, y son capaces de poder ofrecerla al mundo entero.
*El Santuario de Cracovia y cada iglesia o capilla que tenga la imagen de Jesús Misericordioso, es la casa para todo aquel que busca con esperanza la misericordia del Señor para hallar en el encuentro con El, la fuente inagotable de esperanza que es Dios mismo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

-Un Obispo reflexiona sobre la JMJ


Reposando la JMJ

Balance que ha hecho de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 monseñor José Ignacio Munilla, obispo responsable del departamento de pastoral de juventud de la Conferencia Episcopal Española.
Han pasado varias semanas desde que terminó la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid. En su transcurso, el evento generó 54.000 noticias en los teletipos de 108 países, a lo que se añade la gran cantidad de artículos posteriores.
En una lectura demasiado ligera, algunos han juzgado que este tipo de iniciativas sólo sirven para entusiasmar a los convencidos, y para encrespar más todavía a los contrarios… Sin embargo, pienso que una mirada más profunda nos ayuda a ver las cosas mucho más matizadas, hasta el punto de reconocer que “algo” se ha movido en nuestra sociedad con motivo de la celebración de la JMJ.
Es cierto que algunos de los medios de comunicación se han centrado en las reacciones más viscerales; algunas de las cuales, por cierto, nos han parecido más propias de la famosa “niña del exorcista” retorciéndose al contacto con el agua bendita… Pero aun siendo cierta la existencia de estos círculos virulentamente anticlericales, pienso que el fruto principal de la JMJ no es perceptible desde las crónicas de brocha gorda.
En efecto, me han llamado la atención algunos artículos de calado, como el de Vargas Llosa, quien reconoce el signo transmitido en la JMJ, y concluye que en su día fue un error pensar que la evolución cultural hacia la modernidad resultaría incompatible con la fe religiosa. También me ha impresionado comprobar cómo algún periodista de crónica religiosa, que se había caracterizado por denostar de forma indisimulada la JMJ (“pastoral triunfalista”, “fuegos de artificio”, etc.), ha reconocido públicamente su equivocación, al comprobar los frutos producidos (según la encuesta de la consultora GAD3, el 81 % de los participantes reconoce haber reforzado su relación con Dios, y el 55% afirma haber avanzado en el discernimiento de su vocación). Yo también puedo dar testimonio de más de un sacerdote y religioso que había juzgado críticamente la JMJ y que había optado por no implicarse en su convocatoria,  que se ha sentido positivamente “tocado” por una juventud admirable. Uno de ellos decía: “He visto de cerca a estos jóvenes, y tengo que reconocer que fuimos injustos al acusarles de ‘papalatría’”.
Ya antes de acudir a Madrid, los peregrinos de todos los rincones del mundo que convivieron unos días entre nosotros, fueron capaces de arrastrar a muchos jóvenes, e incluso a familias, camino de la JMJ. No olvidemos que los meses y las semanas previas a la JMJ, no era previsible una movilización de jóvenes españoles tan grande como la que finalmente se produjo. El número de inscripciones de peregrinos de los demás países era muy numeroso, pero no así el de los españoles. Pues bien, una de las explicaciones de esa asistencia de cerca de dos millones de jóvenes en Cuatro Vientos -como apunte orientativo, las compañías telefónicas han servido el dato de que en el recinto de Cuatro Vientos, fueron 1.560.000 las terminales telefónicas que estuvieron activas- , que a todos nos ha dejado sorprendidos, la tenemos que buscar, entre otros factores, en la gran animación que los peregrinos venidos de todas las partes del mundo realizaron entre los españoles, los días previos a la JMJ. ¡¡Su alegría y madurez nos habían conquistado!!
Una vez más, como en tantos otros momentos de la historia de la Iglesia, comprobamos cómo la “catolicidad” (universalidad) de la Iglesia es sanadora de nuestras crisis locales. Un día fuimos nosotros quienes llevamos la fe al Nuevo Mundo. Ahora llega el momento de abrirnos humildemente a todos los carismas que puedan rejuvenecernos.
Si se me permite destacar una anécdota de mi estancia en Madrid, me llamó la atención que los taxistas con los que tuve ocasión de charlar durante esos días, subrayasen su asombro y alegría. (¡Siempre he pensado que el gremio de los taxistas es uno de los que más sentido común suele demostrar, por aquello de conocer la realidad social a pie de calle!). Me decía uno de ellos: “Yo soy testigo de la degeneración progresiva que se ha producido en los últimos años, en la forma como los jóvenes viven el ocio por las noches…  y sólo puedo decir que esta juventud que estamos viendo estos días me llena de esperanza… ¡Me gustaría que mis hijos recibiesen ese tipo de educación moral!”. Yo le apunté que la clave de los valores de esa juventud no estaba tanto en la moral en sí misma, sino en haber descubierto a la persona de Jesucristo. ¡Sin Jesucristo y sin su Evangelio, es imposible una juventud así! El taxista calló y me señaló la imagen del Cristo de Medinaceli que tenía puesta en el salpicadero…
No olvidaremos nunca aquella tormenta de Cuatro Vientos, que nos dejó empapados en la celebración de la Vigilia nocturna, a la que siguió un impresionante silencio en el que adoramos a Jesucristo presente en la Eucaristía... Un suave y precioso canto se elevó en aquel momento: “¡Ave verum Corpus natum de Maria Virgine!” (¡Salve, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen!)… ¿Cantaba el Orfeón Donostiarra o era el coro de los ángeles cuyas voces llegaban hasta nosotros?