miércoles, 23 de marzo de 2022

- El Viacrucis creado por la Virgen María

María y el Via Crucis

Después que murió Jesús, estando la Virgen María en Jerusalén, Ella diariamente recorría la Vía Dolorosa de Jerusalén siguiendo la misma ruta por la que pasara Jesús cargando con la cruz a cuestas. Se detenía en cada uno de aquellos sitios que ofrecían un recuerdo especial para meditar y considerar la angustia que allí sufrió. Ella nos contó los secretos del camino que hizo Jesús hacia su crucifixión por la Vía Dolorosa de Jerusalén el Viernes Santo, desde el Pretorio al Calvario. María comenzó una devoción que rememora todo lo que vio durante las últimas 9 horas de vida de su Hijo, el Via Crucis.

Y Ella nos enseñó a detenernos en cada una de las estaciones y meditar, como estando presente allí, como sólo Ella, las mujeres y Juan estuvieron aquel viernes santo de la pasión.

Todo ello dio forma a lo que luego relatan los evangelios, que comenzaron a ser escritos no antes de 15 años después de la muerte de Jesús y luego de la Asunción de María, los textos que narran la Pasión de Jesús..

¿Y cómo María desarrolló el vía crucis?

Después de la muerte de Jesús, María  y unas santas mujeres marcharon a casa de Lázaro, donde se encontraban las otras mujeres. Y allí el amor, el ardiente deseo de estar cerca de Jesús y de no abandonarlo, le dieron una fuerza sobrenatural y entonces partieron en número de 17 para seguir el camino de la Pasión nuevamente.

Dice la beata Catalina Emmerich, la vidente: «Yo las vi cubiertas con sus velos llegar sin atender a las injurias del populacho, besar la tierra en el sitio en que Jesús cargó con la Cruz, y después seguir el camino que Él mismo había seguido».

María buscaba las huellas de los pies de Jesús, contaba todos sus pasos e indicaba a sus compañeras los lugares consagrados por alguna dolorosa circunstancia. 

De esta manera es como esta devoción fue en un principio escrita en el corazón de María, pasó de su sagrada boca a sus compañeras, y de éstas a las escrituras y luego a nosotros.

¿Cómo se reveló lo que hizo María?

Pocas personas saben que esta devoción del Vía Crucis fue creada por la misma Virgen María no bien murió Su Hijo. Esto fue revelado por la beata Ana Catalina Emmerich, gracias a cuyas videncias fue localizada la casa donde María vivió los últimos años de su vida junto con el apóstol Juan, en Éfeso. Y hoy es un lugar de peregrinación que se encuentra en Turquía.

Así es cómo María creó el Via Crucis.

Esta devoción tiene tres grandes beneficios para los cristianos hoy, y es recomendable realizarla no sólo en cuaresma sino en todo tiempo, en especial los viernes.

Primero, porque corre el velo de lo que los ojos de María vieron como madre. 

Segundo, porque se trata de una devoción con una estricta base histórica, rememoramos cosas que sucedieron realmente.

Y tercero, porque nos ayuda a comprender la parte culminante de la misión del Señor en la Tierra y su sufrimiento por la redención de los seres humanos.

Esta devoción creada por María, se puede practicar en las iglesias, donde por lo general existen reproducciones pictóricas de las estaciones de la Cruz.

O externamente al templo, por ejemplo en una manifestación alrededor de la parroquia.

Y es especialmente apta para realizarla cada uno en su casa.

Nuestra Señora sobrevivió 15 años a la ascensión de Jesucristo. 

Cinco años habitó en Jerusalén y los otros 10 en Éfeso, junto a San Juan, el discípulo amado.

La Iglesia Católica sostiene el dogma que María ascendió en cuerpo y alma al cielo, pero no se expidió si la Virgen murió previamente o sólo dormitó.

Luego de 5 años en Jerusalén, la Virgen María se mudó a una casa que había hecho construir Juan en Éfeso. Varias familias cristianas se habían establecido allí, antes incluso de que estallara la gran persecución. Permanecían en tiendas o en grutas, hechas habitables con la ayuda de algunos entablados, separadas una casa de otra por alrededor de 1 kilómetro.

La casa de María era la única de piedra y estaba a 17 kilómetros de Éfeso, un lugar solitario, con muchas colinas agradables y algunas grutas excavadas en la roca.

Había en las cercanías un castillo donde residía un rey que había sido destronado, que San Juan visitaba a menudo y que luego convirtió. Donde más tarde fue un obispado. 

Ana Catalina Emmerich da muchos detalles de la casa, que sirvieron luego para que una expedición encontrará la casa a finales del siglo XIX. Había permanecido oculta para el mundo por siglos, pero paradójicamente tenía en el frente una imagen de la Virgen y era un lugar de peregrinación, especialmente de los musulmanes. 

No bien se instaló María en la casa construyó una réplica del vía crucis de Jerusalén, a alguna distancia detrás de su casa, en el camino que conducía a la montaña.

De tanto recorrerlo en Jerusalén sabía exactamente los pasos entre un lugar y otro de los 12 sucesos, a los que Ella daba más significación.

La beata Emmerich dice que a poco de su llegada a Éfeso la Virgen recorría la vía dolorosa entregándose a las meditaciones de la pasión. Al principio iba sola, y medía con el número de pasos la distancia entre los diversos lugares donde había ocurrido algún incidente de la Pasión. En cada lugar, erigiría con el tiempo una piedra, o si allí había un árbol, le haría una señal.  El camino conducía hasta un bosque en donde una altura representaba el Calvario y una gruta en otra altura representaba el Santo Sepulcro.

Y cuando hubo dividido el trayecto en doce estaciones bien señalizadas y a las distancias exactas de los sucesos originales, lo seguiría diariamente en compañía de su sirvienta, sumergida en silenciosa contemplación.

Se sentaban en cada sitio que recordaba un episodio de la Pasión, meditando su significación misteriosa, dando gracias al Señor por su amor y derramando lágrimas de compasión. Y aún después arregló mejor las estaciones. 

Dice la beata Emmerich que la vio escribir con un punzón en cada una de las piedras la indicación de lugar que representaba, el número de pasos y otras cosas semejantes. 

También la vio limpiar la gruta del Santo Sepulcro y disponerla de manera que se pudiera orar más cómodamente.

San Juan, las santas mujeres y los fieles de la primitiva Iglesia, acompañaban en ocasiones a Nuestra Señora en ese piadoso camino.

E incluso llegaba gente desde Jerusalén y de otros lugares para recorrerlo.

Más adelante, luego de la Asunción de María, todo esto fue mejor ordenado y siguió siendo frecuentado por los cristianos que se postraban y besaban la tierra. Pero con el tiempo y las persecuciones, se lo fue comiendo el olvido.

También relata la beata Emmerich que después del tercer año de estancia en Éfeso, María tenía grandes ansias de ir a Jerusalén, y Juan y Pedro la llevaron allí. 

Parece que en ocasión de una especie de concilio de los apóstoles, donde María los asistiría con sus consejos. Y a su llegada, por la tarde ya oscurecido, visitó el Monte de los Olivos, el Calvario, el Santo Sepulcro y todos los santos lugares de los alrededores de Jerusalén. 

Estaba tan triste y conmovida que apenas podía tenerse de pie, y Pedro y Juan la tenían que llevar sosteniéndola. Y luego, 1 año y medio antes de su Asunción, María volvió a Jerusalén de nuevo y visitó los santos lugares con los apóstoles, otra vez por la noche. Y suspiraba continuamente diciendo: «Oh Hijo mío, Hijo mío».

jueves, 27 de enero de 2022

- Cuatro etapas para la unidad de los cristianos, según el Papa Francisco

Tomando la imagen de los reyes magos, el Papa reflexionó en las etapas para la unidad de los cristianos en una homilía en las vísperas celebradas en la basílica de San Pablo Extramuros al finalizar la oración por la unidad de los cristianos.

 El Papa Francisco ofreció una homilía en la que contempló el itinerario de los reyes magos que constó de tres etapa -según el Santo Padre-: “comienza en oriente, pasa por Jerusalén y por último llega a Belén”.

1) Salir: la inquietud de la búsqueda de Dios que se hace caminar

Antes que nada, los Magos salen «del oriente» (Mt 2,1), porque desde allí ven aparecer la estrella. Inician su viaje en oriente, que es donde sale el sol, pero van en busca de una luz más grande. Estos sabios no se conforman con sus conocimientos y sus tradiciones, sino que desean algo más. Por eso afrontan un viaje arriesgado, impulsados por la inquietud de la búsqueda de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, sigamos también nosotros la estrella de Jesús. No nos dejemos deslumbrar por los resplandores del mundo, estrellas esplendentes pero fugaces. No sigamos las modas del momento, meteoros que se apagan; no caigamos en la tentación de brillar con luz propia, o sea de encerrarnos en nuestro grupo y salvaguardarnos a nosotros mismos. Que nuestra mirada esté fija en Cristo, en el cielo, en la estrella de Jesús. Sigámoslo a Él, a su Evangelio y a su invitación a la unidad, sin preocuparnos de lo largo y difícil que será el camino para alcanzarla plenamente. No nos olvidemos que mirando la luz, la Iglesia, nuestra Iglesia, en el camino de la unidad, continua a ser el “mysterium lunae”.

       El Papa rezando frente al lugar donde está el sepulcro de San Pablo en la Basilica de su nombre

Anhelemos y caminemos juntos, apoyándonos recíprocamente, como lo hicieron los Magos. La tradición nos los ha descrito frecuentemente vestidos con trajes diferentes, para simbolizar pueblos diversos. En los Magos podemos ver reflejadas nuestras diferencias, las distintas tradiciones y experiencias cristianas, pero también nuestra unidad, que nace del mismo deseo: mirar al cielo y caminar juntos en la tierra. Caminar.

El oriente nos hace pensar también en los cristianos que viven en varias regiones diezmadas por la guerra y la violencia. Es precisamente el Consejo de las Iglesias de Oriente Medio el que ha preparado los subsidios para esta Semana de oración. Estos hermanos y hermanas nuestros tienen muchos desafíos difíciles que afrontar y, sin embargo, con su testimonio nos dan esperanza, nos recuerdan que la estrella de Cristo sigue brillando en las tinieblas y no se apaga; que el Señor desde lo alto acompaña y alienta nuestros pasos. Alrededor de Él, en el cielo, brillan juntos, sin distinciones de confesión, muchísimos mártires, que nos indican a los que estamos en la tierra, un camino preciso, el de la unidad.

                    El lugar donde está el sepulcro de San Pablo en la Basilica de su nombre

2) Pasar por las duras realidades de la tierra: la decepción y la oposición

De oriente los Magos llegan a Jerusalén con el deseo de Dios en el corazón, diciendo: «Vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarlo» (v. 2). Pero de su deseo por el cielo son llevados de regreso a la dura realidad de la tierra: «cuando el rey Herodes oyó esto —dice el Evangelio—, se alarmó, y con él toda Jerusalén» (v. 3). En la ciudad santa los Magos, en vez de ver reflejada la luz de la estrella, experimentan la resistencia de las fuerzas oscuras del mundo. No es sólo Herodes el que se siente amenazado por la novedad de una realeza distinta de la corrompida por el poder mundano, es toda Jerusalén la que se turba por el anuncio de los Magos.

Incluso en nuestro camino hacia la unidad podemos estancarnos por la misma razón que paralizó a aquella gente: la conmoción, el miedo. Es el temor a la novedad, que sacude los hábitos y las seguridades adquiridas; es el miedo a que el otro desestabilice mis tradiciones y mis esquemas consolidados; pero, en el fondo, es el miedo que vive en el corazón del hombre y del que el Señor Resucitado quiere liberarnos. Dejemos, pues, resonar en nuestro camino de comunión su exhortación pascual: «¡No teman!» (Mt 28,5.10). No temamos anteponer al hermano a nuestros miedos, porque el Señor quiere que confiemos los unos en los otros y que caminemos juntos, a pesar de nuestras debilidades y nuestros pecados, a pesar de los errores del pasado y las heridas recíprocas.

En Jerusalén, lugar de decepción y de oposición, justo donde la vía indicada por el Cielo parece estrellarse contra los muros levantados por los hombres, es donde los Magos descubren el camino hacia Belén; y son los sacerdotes y los escribas quienes, escrutando las Escrituras (cf. Mt 2,4), dan la indicación. Los Magos encuentran a Jesús no solo gracias a la estrella, que entretanto había desaparecido; sino también a la Palabra de Dios. Tampoco nosotros, los cristianos, podemos llegar al Señor sin su Palabra viva y eficaz (cf. Hb 4,12), que fue dada a todo el Pueblo de Dios para ser recibida, para orar con ella y meditarla juntos.

Acerquémonos, pues, a Jesús por medio de su Palabra, pero acerquémonos también a nuestros hermanos por medio de la Palabra de Jesús. Así su estrella surgirá de nuevo en nuestro camino y nos dará gozo.

3) La llegada, la etapa decisiva del camino es la comunión con Jesús al centro

Esto es lo que les sucedió a los Magos cuando llegaron a su última etapa: Belén. Allí entran en la casa, se postran y adoran al Niño (cf. Mt 2,11). Así es como termina su viaje: juntos, en la misma casa, en adoración. De este modo los Magos anticipan a los discípulos de Jesús, que aun diversos pero unidos, al final del Evangelio se postran delante del Resucitado en el monte de Galilea (cf. Mt 28,17); se convierten en un signo de profecía para nosotros, que anhelamos al Señor, que somos compañeros de viaje por los caminos del mundo y buscadores de los signos de Dios en la historia a través de la Sagrada Escritura. Hermanos y hermanas, también para nosotros la unidad plena, ese estar en la misma casa, sólo puede realizarse si adoramos al Señor. Queridos hermanos, la etapa decisiva del camino hacia la plena comunión requiere de una oración más intensa y de la adoración de Dios.

Los Magos nos recuerdan entonces que para adorar hay un paso que dar: es necesario postrarse. Este es el camino, abajarnos, dejar de lado nuestras pretensiones y poner al Señor en centro. Cuántas veces el orgullo ha sido el verdadero obstáculo para la comunión. Los Magos tuvieron el valor de dejar en casa prestigio y reputación, para abajarse en la pobre casita de Belén; fue así como se llenaron de una «inmensa alegría» (Mt 2,10). Abajarse, dejar, simplificar. Pidamos a Dios en esta tarde que nos conceda esta valentía, la valentía de la humildad, único camino para llegar a adorar a Dios en la misma casa y en torno al mismo altar.

                        El lugar donde está el sepulcro de San Pablo en la Basilica de su nombre

En Belén, después de postrarse en adoración, los Magos abren sus cofres y ofrecen oro, incienso y mirra (cf. v. 11). Esto nos recuerda que sólo después de haber orado juntos, que sólo ante Dios y bajo su luz, nos damos realmente cuenta de los tesoros que cada uno posee. Pero son tesoros que pertenecen a todos, que deben ser ofrecidos y compartidos. Son, en efecto, dones que el Espíritu Santo destina para el bien común, para la edificación y la unidad de su pueblo. Y esto lo constatamos cuando rezamos, pero también cuando servimos: cuando damos a quien tiene necesidad, se lo estamos dando a Jesús, que se identifica con los pobres y los marginados (cf. Mt 25,33-40); y es Él quien nos une a los unos con los otros.

Los dones de los Magos simbolizan lo que el Señor quiere recibir de nosotros. A Dios hay que ofrecerle el oro, el elemento más valioso, porque Dios tiene el primer lugar. Es a Él a quien debemos mirar, no a nosotros; a su voluntad, no a la nuestra; a sus caminos, no a los nuestros. Y si el Señor está realmente en el primer lugar, entonces nuestras opciones, incluso las eclesiásticas, ya no pueden basarse en las políticas del mundo, sino en los deseos de Dios. Después está el incienso, que nos recuerda la importancia de la oración, que sube a Dios como perfume agradable (cf. Sal 141, 2). No nos cansemos, pues, de rezar los unos por los otros y los unos con los otros. Y, por último, la mirra, que se usará para honrar el cuerpo de Jesús depuesto de la cruz (cf. Jn 19,39), nos recuerda la necesidad de cuidar la carne sufriente del Señor, desgarrada en los miembros de los pobres. Sirvamos a los necesitados, sirvamos juntos a Jesús sufriente.

Queridos hermanos y hermanas, sigamos las indicaciones de los Magos para nuestro camino; y actuemos como ellos, que para regresar a casa “tomaron otro camino” (Mt 2,12). Sí, como Saulo antes de encontrarse con Cristo, también nosotros necesitamos cambiar de ruta, invertir el rumbo de nuestros hábitos y de nuestros intereses para encontrar la senda que el Señor nos muestra, el camino de la humildad, el camino de la fraternidad, de la adoración. Te pedimos Señor que nos concedas el valor de cambiar camino, de convertirnos, de seguir tu voluntad y no nuestras conveniencias; de ir hacia adelante juntos, hacia Ti, que con tu Espíritu quieres que todos seamos uno. Amen.

         Francisco, 25 Enero 2022

miércoles, 12 de enero de 2022

- La Virgen Maria murió de amor

ASÍ MURIÓ LA VIRGEN MARÍA SEGÚN SAN JUAN DAMASCENO, DOCTOR DE LA IGLESIA .

“La Madre de Dios no murió de enfermedad, porque ella por no tener pecado original no tenía que recibir el castigo de la enfermedad. Ella no murió de ancianidad, porque no tenía por qué envejecer, ya que a ella no le llegaba el castigo del pecado de los primeros padres: envejecer y acabarse por debilidad.

Ella murió de amor. Era tanto el deseo de irse al cielo donde estaba su Hijo, que este amor la hizo morir.

Unos catorce años después de la muerte de Jesús, cuando ya había empleado todo su tiempo en enseñar la religión del Salvador a pequeños y grandes, cuando había consolado tantas personas tristes y había ayudado a tantos enfermos y moribundos, hizo saber a los Apóstoles que ya se aproximaba la fecha de partir de este mundo para la eternidad.

Los Apóstoles la amaban como a la más bondadosa de todas las madres y se apresuraron a viajar para recibir de sus maternales labios sus últimos consejos, y de sus sacrosantas manos su última bendición.

Fueron llegando, y con lágrimas copiosas, y de rodillas, besaron esas manos santas que tantas veces los habían bendecido. Para cada uno de ellos tuvo la excelsa Señora palabras de consuelo y de esperanza.

Y luego, como quien se duerme en el más plácido de los sueños, fue Ella cerrando santamente sus ojos; y su alma, mil veces bendita, partió a la eternidad.

La noticia cundió por toda la ciudad, y no hubo un cristiano que no viniera a llorar junto a su cuerpo , como por la muerte de la propia madre. Su entierro más parecía una procesión de Pascua que un funeral. Todos cantaban el Aleluya con la más firme esperanza de que ahora tenían una poderosísima Protectora en el cielo, para interceder por cada uno de los discípulos de Jesús.

En el aire se sentían suavísimos pero fuertes aromas, y parecía escuchar cada uno, armonías de músicas muy suaves. Pero, Tomás Apóstol, no había alcanzado a llegar a tiempo. Cuando arribó ya habían vuelto de sepultar a la Santísima Madre.

Pedro, – dijo Tomás- No me puedes negar el gran favor de poder ir a la tumba de mi madre amabilísima y darle un último beso a esas manos santas que tantas veces me bendijeron. Y Pedro aceptó.

Se fueron todos hacia el Santo Sepulcro, y cuando ya estaban cerca empezaron a sentir de nuevo suavísimos aromas en el ambiente y armoniosas músicas en el aire.

Abrieron el sepulcro y en vez de ver el cuerpo de la Vírgen encontraron solamente…una gran cantidad de flores muy hermosas. Jesucristo había venido, había resucitado a Su Madre Santísima y la había llevado al cielo.

Esto es lo que llamamos La Asunción de la Vírgen María.

Y quien de nosotros, si tuviera los poderes del Hijo de Dios, no hubiera hecho lo mismo con su propia Madre?”

 

viernes, 10 de diciembre de 2021

- Nueva catedral en Bharéin ( Peninsula Arabica)

Se inaugura la Catedral dedicada a Nuestra Señora de Arabia, en Bahrein, Kuwait, Qatar. La Iglesia más grande de la Peninsula Arábica

En un acto de real magnanimidad, el rey Hamad bin Isa Al Khalifa cedió al Vicariato un terreno de 9 mil metros cuadrados ubicado en el municipio de Awali, para la construcción de una nueva iglesia.

Manama (Bahrein) - En la mañana del jueves 9 de diciembre 2021, el jeque Abdullah bin Hamad Al Khalifa, en representación del rey de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, inauguró la catedral católica de Nuestra Señora de Arabia. La inauguración también contó con la presencia del obispo Paul Hinder, vicario apostólico para el norte de Arabia, el arzobispo Eugene Nugent, nuncio apostólico en Bahrein y Kuwait, y el cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que mañana viernes, presidirá la liturgia para la consagración del lugar de culto.

La presencia de una comunidad católica local formada por trabajadores inmigrantes en el reino, está documentada desde la década de 1930, y en este momento, según datos reportados por el Vicariato, podría alcanzar la cifra de 150 mil fieles, en su mayoría de la India y Filipinas. En las últimas décadas, y hasta ahora, solo dos iglesias han estado abiertas en el país, y la insuficiencia de lugares de culto donde se celebran liturgias y se administran los sacramentos se sintió con creciente malestar por parte de la comunidad católica local. 

Ante esta situación, con un acto de real magnanimidad, el rey Hamad bin Isa Al Khalifa cedió al Vicariato un terreno de 9 mil metros cuadrados ubicado en el municipio de Awali, para la construcción de una nueva iglesia.

Signo de esperanza

«En toda la Península Arábiga, pero particularmente en Arabia Saudita, la práctica pública del cristianismo está severamente restringida y limitada a los terrenos de embajadas extranjeras y hogares privados. Por eso, muchos de los cristianos que viven en este país acuden a Baréin – país fronterizo – para recibir los sacramentos y vivir la fe en comunidad», explica Regina Lynch.

«La catedral de Awali tiene una cuenta con 2.300 asientos, con dos capillas y dos grandes salas con lugar para confesiones. Estructuralmente, la forma de la catedral se asemeja a una carpa en la que, según el Antiguo Testamento, el profeta Moisés se encontró con su pueblo», explica el padre Saji a ACN. 

Una de las capillas guarda a la patrona del vicariato apostólico de Arabia del Norte: Nuestra Señora de Arabia, la Virgen María coronada con un rosario y el Niño Jesús. En el nuevo complejo, junto a la catedral, estará también la sede del vicariato apostólico de Arabia del Norte, creado en agosto de 2012. El centro  también podrá ser utilizado por otras denominaciones cristianas.

«Los cristianos de Baréin tienen una vida muy difícil. No por el gobierno, sino porque dejaron su propio país, sus familias y amigos. Muchos están solos, sufren mucho y necesitan una formación espiritual especial que les ayude a seguir siendo lo que son, de lo contrario se pierden».

Especialmente ahora con la COVID, la crisis económica y las pocas oportunidades laborales, la nueva catedral es un signo de esperanza para los cristianos de toda la Península arábica.

En 2007 el obispo comboniano, Camillo Ballin, entonces vicario apostólico de Kuwait, pidió a la Santa Sede que estableciera un día de celebración en honor a la Virgen María con el título de Nuestra Señora de Arabia. En 2011, la Santa Sede proclamó oficialmente a Nuestra Señora de Arabia como Patrona de los dos Vicariatos entonces presentes en la Península Arábiga, el de Kuwait y el de Arabia. En mayo de 2011, la Santa Sede reorganizó el Vicariato de Kuwait, incluyendo en él los territorios de Qatar, Bahrein y Arabia Saudita y lo renombró como "Vicariato Apostólico de Arabia del Norte (mientras que el otro Vicariato de la Península Arábiga, rebautizado como" Vicariato de Arabia del Sur ", incluye los territorios de Yemen, Emiratos Árabes Unidos y Omán). En 2012, la oficina central del Vicariato de Arabia del Norte se trasladó a Bahrein precisamente por la ubicación geográfica del reino (un archipiélago de 33 islas a lo largo de la orilla izquierda del Golfo Pérsico) y otras razones logísticas.

En febrero de 2013, el propio obispo Ballin dio la noticia de la donación real a través de la agencia Fides.  El 19 de mayo de 2014, durante su visita al Vaticano, fue el propio rey Hamad bin Isa quien entregó al Papa una maqueta plástica de la catedral en construcción. El pasado 25 de noviembre 2021 el rey Ahmad bin Isa también envió un mensaje al Papa Francisco para invitarlo oficialmente a visitar Bahréin.

http://www.fides.org/en/news/71278-ASIA_BAHRAIN_Civil_inauguration_of_the_Cathedral_of_Our_Lady_of_Arabia_in_the_presence_of_Cardinal_Tagle

viernes, 26 de marzo de 2021

- María, Corredentora

María es Corredentora, con mayúscula, porque colaboró con la Redención de Cristo de forma especial, insustituible y necesaria, cualitativamente distinta a la de cualquier ser humano antes o después de ella. Es evidente que esta colaboración, por mucho que sea distinta a la del resto de la humanidad, no coloca a la Virgen Madre en pie de igualdad con Cristo, que es el único Redentor. Su corredención está al servicio de la única Redención de su Hijo. Como siempre sucede en su caso, María nunca desvía nuestra atención de Cristo, sino que nos lleva más rápida y profundamente a Él: recibiéndolo en su seno para nosotros, mostrándonoslo en sus brazos como Niño, remitiéndonos a Él como en Caná, acompañándolo al Calvario, recibiendo como hija a su Cuerpo que es la Iglesia o sentándose junto a Él como Reina y Señora de cielos y tierra. Ella es la omnipotencia suplicante, la Inmaculada por gracia del único Redentor, la Sierva del Señor, la Toda Santa por estar llena de su Hijo, la Asunta al cielo por que nada en el mundo podía separarla de su Hijo. Todo esto es pura doctrina católica y no se puede negar.  Y probablemente, no haga falta convertir la corredención en dogma, precisamente porque es doctrina conocida por todos (aunque quizá no siempre se explicite con claridad) y que nadie niega (a no ser herejes completos que niegan absolutamente todo). No toda doctrina tiene que convertirse en dogma, especialmente si no es negada por nadie. La existencia de Dios, por ejemplo, no ha sido definida expresamente como dogma de fe, básicamente porque nada tendría sentido en el catolicismo sin ella. En cambio, es muy posible que fuera más apropiado que la Iglesia proclamase de forma solemne el título de Corredentora, como se hizo en el Concilio Vaticano II con el de Madre de la Iglesia. Dicho eso, tampoco pasaría nada porque se definiera formalmente esta enseñanza como dogma si algún Papa lo considerara oportuno, ya que, como hemos visto, es indudable que forma parte de la fe de la Iglesia.

En cualquier caso, se proclame como dogma y título solemne o no, todo cristiano puede dirigirse a su Madre como Corredentora. Al hacerlo, no hace más que unirse a San Juan Pablo II, Pío XI, Benedicto XV, San Enrique Newman, San Josemaría, Santa Teresa de Calcuta, Santa Edith Stein, San Pío de Pietrelcina e innumerables cristianos de todos los tiempos.  El contenido de este título es, simplemente, parte de nuestra fe y lo ha sido siempre, desde que se escribieron los Evangelios y aún antes, cuando los Apóstoles contaban a los primeros cristianos, en susurros llenos de admiración, que el ángel Gabriel anunció a María y ella concibió a Cristo por obra del Espíritu Santo después de decir: he aquí la esclava del Señor.

Y en cuanto a negar que la Virgen sea corredentora, se opone a San Ireneo, San Jerónimo, San Juan Damasceno, San Bernardo, Sto. Tomás de Aquino, Santa Teresa de Calcuta y a muchos papas, de los que sólo por poner un ejemplo podemos constatar tres afirmaciones:
El Papa León XIII: “Ella compartió con su Hijo Jesús la redención de la humanidad.”
El Papa Benedicto XV escribió: “Para calmar la justicia de Dios, podemos correctamente decir que Ella redimió a la raza humana junto con Cristo.”
El Papa Pío XI: “El Redentor debía tener asociada a su Madre en su obra. Por esta razón, la invocamos bajo el título de Corredentora.”

  Para muchos hoy no se discute el contenido del título de "Corredentora", sino el título mismo, porque se presta a malos entendidos y si los malos entendidos se pueden evitar, es lo mejor. Pensando en esto, el mismo Concilio Vaticano II, le llama Cooperadora de la Redención: Cooperadora singular, eso sí, pues su condición de Madre del Redentor, la hace colaboradora sin par. Luego después de ella viene la Cooperación de San José (a la que, en algún momento, también se le llamó corredención) y luego por grados, la cooperación de todos los demás, ejemplo: Apóstoles; etc..

 


martes, 15 de septiembre de 2020

- Los dolores de la Virgen Maria


Himno: ESTABA LA MADRE DOLOROSA 

La Madre dolorosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida
estaba la Madre herida,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo. Amén.



LA MADRE ESTABA JUNTO A LA CRUZ (Sermones de san Bernardo, abad)

El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste -dice el santo anciano, refiriéndose al Niño Jesús- está predestinado por Dios para ser signo de contradicción; tu misma alma -añade, dirigiéndose a María- quedará atravesada por una espada.

En verdad, Madre santa, atravesó tu alma una espada. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús -que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo- hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.

¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aún nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?

No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores.

Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Éste murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.
«Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: Mujer, ahí está tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí está tu madre. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él». (Jn 19, 25-27)
  Ponte en manos de María para que ella lo ofrezca al Señor. Todos cabemos en esta entrega, María recibiendo a Juan como hijo nos ha recibido a cada uno de nosotros como hijos suyos. Habla confiadamente con tu Madre hoy y exprésale tu cariño de hijo, compartiendo con ella cualquier inquietud de tu corazón, cualquier situación que tengas con un hermano.
   Encomienda tu vida a ella, y encomienda a ella las intenciones y necesidades de los que amas. Entrega a su Inmaculado Corazón los casos complicados que no sabes resolver, las vidas de las personas que están lejos de Dios, y siguiendo el consejo de tantas apariciones marianas, pide por la conversión de los pecadores para que se arrepientan de sus malas acciones, cambien sus vidas y se salven.
Toma un descanso para cerrar el día. Concéntrate en tu respiración. Revive el día siguiendo con la imaginación las cosas de las que has podido disponer para trabajar.
-Agradece los medios a tu alcance, ropa, alimento, cosas de la casa. 
-¿Qué quieres agradecer? 
-¿Hay cosas que no te ayudan, que te distraen o que te apegan?
-Pide perdón y proponte compartir con generosidad de lo poco o mucho que tienes.

domingo, 13 de septiembre de 2020

- Mapas sobre la Biblia 1

1- Mapa de los dos continentes: América y Europa-Asia
(el color verde intenso es la China, no darle mayor significado)

2- Africa del Norte,  el sur de Europa, Mar Mediterráneo y los paises del Oriente Medio:

*Ver donde se situan los paises implicados en la Biblia (Israel, Egipto, Siria, Iran, Iraq, Turquia, Grecia, Roma....

3- Paises de la cuenca del Mediterraneo:España, Francia, Italia, Grecia, Turquia, Norte de Africa (Marruecos, Argelia, Tunez, Libia), Egipto, Israel, Libano, Siria, Jordania...:




















4- Mapa de los Viajes de Abraham 1:


5-Mapa de los Viajes de Abraham 2:

6- Mapa de la salida de Abraham desde Ur a Canaan:


Abraham y Sara con su familia salen de Ur hacia Canaan


Abraham, Sara, Isaac y Jacob llegan a Egipto:

Padan-Aram y Harán 

Padan- Aram

Padan-Aram es el nombre del Antiguo Testamento para Siria y Mesopotamia y algunas veces se usa para Siria solamente. Era la tierra cultivable de Siria y, aunque abarcaba el gran llano entre los ríos Tigris y Éufrates y colinda al oriente con el río Éufrates.

Harán

Harán fue edificada por Taré, cuando con su familia, incluyendo a Abraham, se detuvo allí en la jornada a Egipto. Era la intersección de los caminos yendo de norte a sur y de este a oeste. Ahí se unían los caminos de Damasco, Nínive y Carquemis. La gente de Aram retuvo mucho tiempo el idioma caldeo y la adoración a los dioses caldeos. Era la antigua sede del templo y de la adoración a la diosa de la luna, Sin.

Menciones en la Biblia

  • Fue establecida por Aram, hijo de Sem (Gén 10:22).
  • Taré emigró de Ur a Harán, donde murió (Gén 11:31-32). Abraham viajó de allí hacia Canaán (Gén 12:1-5).
  • La ciudad de Nacor donde Abraham obtuvo una esposa para Isaac (Gén 24).
  • La escena del destierro de Jacob y su casamiento (Gén 27-31).
  • Sus dioses son mencionados a Ezequías por Rabsaces (2Re 19:12; Isa 37:12) (dos pasajes iguales).
  • Un gran centro comercial (Eze 27:23).
  • Oseas menciona a esta ciudad (Ose 12:12).
  • Mencionada por Esteban (Hch 7:2-4).
7- Mapa de los Diferentes Reinos que leemos en la Biblia

8 - Mapa Naciones y culturas en los tiempos del Antiguo Testamento


9- Mapa de Israel desde el satélite

10 Mapa de los peregrinos a Tierra Santa


11- Mapa de la Ciudad antigua de Jerusalén y sus 4 barrios


12- Un dibujo de la Jerusalén en tiempos de Jesús