CATEQUESIS PARA JOVENES Y ADULTOS
El próximo día 9 de enero 2012, lunes, comienza en nuestra parroquia una nueva catequización de jóvenes y adultos.
Cristo nos llama a todos. Nada menos que el Hijo de Dios nos invita a vivir el autentico amor, a experimentar el auténtico perdón y, en definitiva, a vivir todas las cosas nuevas en ÉL. Por, eso os animamos a decir sí a esta invitación.
Las catequesis se impartirán en las Salas Parroquiales
C. Sant Pere Màrti,5- GRÀCIA – BARCELONA
TELÉF: 93 218 75 72
A partir del DIA 9 de enero, todos los lunes y jueves, a las 20,30 h.
SI EL HIJO DEL ALTISIMO SE HA HECHO UNO CON NOSOTROS Y SI A PESAR DE ELLO TIENES ALGUN AMIGO, PARIENTE, ETC., INMERSO EN LA TRISTEZA, DESESPERANZA...., INVITALE LE ESPERAMOS
SOMOS PORTADORES DE UNA BUENA NOTICIA...
"JESUSCRISTO, TIENE PODER PARA SACARLE DE ESTA SITUACIÓN”
!! ANIMO !!
Os ofrecemos aquí noticias de la actualidad que os pueden interesar y ayudar a reflexionar.
jueves, 5 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
-viernes, Fiesta de la Familia Cristiana
Fiesta de la familia cristiana, viernes 30 diciembre
Acudir el viernes a Madrid, «para dar gracias a Dios por el don de la familia cristiana», pero también para pedir apoyo a la institución familiar.
Los obispos españoles reclaman al Gobierno y las administraciones políticas familiares
«Una necesidad urgente es promover la natalidad, porque una sociedad que no transmite la vida ya ha fracasado», propone el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. «Hay que empezar por ayudar a las embarazadas, y también a las familias numerosas. Tiene que haber alternativas que no sean el aborto. Deseo la abolición total del aborto. Y que se respete el derecho de los padres a educar a sus hijos. Si el nuevo Gobierno colabora en eso, tendrá mis simpatías», añade.
En la misma línea se expresa el obispo de Logroño, Juan José Omella. «La regeneración social no pasa sólo por la economía, sino por la educación en valores; y la familia, la escuela y la Iglesia pueden hacer mucho si se ponen de acuerdo. Hoy algunas asignaturas proponen contravalores. Si Educación para la Ciudadanía enseñase la Constitución, vale; pero al meterse en temas morales, propios de los padres, impone los valores del poder político. Es un estatalismo gravísimo».
«A las administraciones yo les pediría tres cosas», enumera el obispo de Tarrasa, José Ángel Sáiz. «Primero, que sean conscientes de la importancia de la familia como célula primaria de la sociedad; segundo, que se comprometan a promover y defender la familia en coherencia con los valores cristianos y, en tercer lugar, les pido políticas concretas que faciliten la vida familiar».
Natalidad y mundo rural
El obispo de Ciudad Rodrigo, Raúl Berzosa, considera que muchos políticos del ámbito rural pueden tener las ideas más claras que los de ciudad: «En el mundo rural, despoblado, los políticos se plantean cómo repoblar los territorios, y están obligados a tener visión de familia si no quieren que el campo desaparezca. De la necesidad hacen virtud». El obispo Berzosa recuerda que «los políticos también viven en familia, y saben que una de las soluciones de la crisis es el apoyo familiar, que es económico, afectivo e incluso ayuda a crear empleo. Sin la familia, ¿a qué nos agarraremos?». Por su parte, el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, se muestra convencido de que «lo peor de estos últimos años ha sido aprobar la nueva Ley del Aborto», aunque constata que «mucha gente ha cobrado conciencia de la defensa de la vida y la familia estos años». También él pide defender «el matrimonio entre hombre y mujer y el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones»
Pablo. J. Ginés / La Razón
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-los jóvenes dan gracias por sus padres
"El encuentro de este año quiere girar en torno a la gratitud de jóvenes hacia sus padres".
Carta del cardenal Rouco con motivo de la Misa de las Familias
Un año más las fiestas de navidad nos invitan a la alegría de la Salvación que nos trae Jesucristo, el Hijo de Dios e Hijo de María. Su nacimiento en el seno de una familia nos ayuda a valorara esta instituciones establecida por Dios en el mismo acto de la creación del hombre y de la mujer, llamados a ser una sola carne ya colaborar con Dios en la procreación de nuevos seres humanos. Al nacer en una familia, el Hijo de Dios la santificó de modo especial y la convirtió en el lugar idóneo donde el hombre s amado por si mismo y respetado como criatura de Dios e Hijo suyo. Por ello, como venimos haciendo en años anteriores, queremos dar gracias a Dios por el donde la familia y festejarlo en una solemne celebración eucarística, que tendrá lugar el mismo día de la Sagrada Familia, 30 de diciembre.
No podemos olvidar que este año, la fiesta de la Sagrada Familia se celebra después de la inolvidable experiencia d ella Jornada Mundial d ella Juventud, que trajo a Madrid alrededor de dos millones de jóvenes, que constituyen una realidad esperanzadora para la Iglesia y la sociedad. La mayoría de ellos serán llamados a fundar nuevas familias cristianas que llenarán de alegría a la iglesia de Cristo. El encuentro de este año quiere girar precisamente en torno a la gratitud de jóvenes hacia sus padres, que les dieron la vida y les trasmitieron la fe en Cristo, Redentor del hombre. Honrar al padre y a la madre es un mandamiento del Señor, que nos urge, no sólo al respeto y al a obediencia hacia los padres, sino más aún: a la inmensa gratitud por los dones que de ellos hemos recibido, y que los convierte en signos del amor creador y benevolente de Dios, nuestro Padre del cielo.
Vuestra presencia en esta celebración eucarística quiere ser un gesto profundamente eclesial en el que ella familia de Dios, la Iglesia, sea para todos los hombres que desean vivir los valores de la familia cristiana, una referencia segura de la verdad sobre el amor humano, el matrimonio y la educación de las nuevas generaciones según el evangelio de Cristo. Os exhorto a participar en esta fiesta solemne de fe y de vida cristiana, y, de modo particular, exhorto a los jóvenes a dar testimonio de su fe y de la vida familiar, juntamente con los jóvenes de Europa que se unirán a nosotros en esta celebración.
Que la Sagrada Familia, Jesús, María y José, bendiga a todas las familias y os mantenga unidas en el mismo amor que hizo de ella el modelo perfecto de convivencia, trabajo y virtudes domésticas.
-Jesús cura el mal profundo del hombre y la historia
Jesús vino “para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte”.
Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: ven a salvarnos”
El centro del mensaje papal fue una invitación a poner en primer plano los elementos espirituales de la celebración navideña. Comentando el nombre de “Jesús”, que significa “Salvador”, el Papa afirmó que vino “para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte”.
Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: ven a salvarnos”
Aquí teneis el texto íntegro del Mensaje de Navidad, esto es lo que dijo el Santo Padre.
Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero:
Cristo nos ha nacido. Gloria a Dios en el cielo, y paz a los hombres que él ama. Que llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos.
Así lo invoca una antigua antífona litúrgica: «Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro». Veni ad salvandum nos. Este es el clamor del hombre de todos los tiempos, que siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su amor (cf. Sal 40,3).
Sí, esto significa el nombre de aquel niño, el nombre que, por voluntad de Dios, le dieron María y José: se llama Jesús, que significa «Salvador» (cf. Mt 1,21; Lc 1,31). Él fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos».
Ya el mero hecho de esta súplica al cielo nos pone en la posición justa, nos adentra en la verdad de nosotros mismos: nosotros, en efecto, somos los que clamaron a Dios y han sido salvados (cf. Est 10,3f [griego]). Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio.
Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en sí mismo, que sale de sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración.
Por tanto, queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo, dirijámonos en esta Navidad 2011 al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María, y digamos: «Ven a salvarnos». Lo reiteramos unidos espiritualmente tantas personas que viven situaciones difíciles, y haciéndonos voz de los que no tienen voz.
Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.
Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.
Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.
Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Myanmar, en la búsqueda de soluciones compartidas. Que el nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortalezca el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos
Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos».
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-Cinco pasos para vivir el Evangelio
El Papa ha descrito un nuevo modo de ser cristiano
“Cinco pasos para relanzar el anuncio del Evangelio en Europa”: es la propuesta delineada por Benedicto XVI que ha tenido una amplia resonancia en todo el mundo.
Para resolver el problema de la crisis de la Iglesia en el viejo continente, cuyo núcleo “es la crisis de la fe”, Benedicto XVI ha descrito “un nuevo modo, renovado, de ser cristiano”, trazando cinco caminos a seguir, cinco indicaciones “para entender qué cosa anunciar (y cómo), a un mundo que parece “cansado” y “aburrido” de ser cristiano,.
También este año el papa, ante la proximidad de la Navidad, “nos ha dicho algo bello, importante y alentador”, afirma el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, “y lo ha hecho teniendo como escenario este tiempo de crisis que él cree que es, con razón, no solo económica, sino profundamente moral, cultural y espiritual”.
La reflexión del Papa se ha centrado también en una de las experiencias “que más le ha impresionado el año pasado: la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid”, que ha puesto en evidencia que el primer paso a seguir es, ante todo, “una nueva experiencia de la catolicidad, de la universalidad de la Iglesia”.
Comprender que todos somos hermanos y hermanas, y que “no es solo una idea, sino una experiencia”, nos debe llevar a la belleza de vivir para el otro: “el tiempo y la vida encuentran su sentido cuando ambos son donados, y no cuando son retenidos para uno mismo..
A partir de esta toma de conciencia, se debe continuar el camino señalado por Benedicto XVI, en el cual, paso a paso, redescubrimos la adoración: “acto de fe ante Cristo resucitado presente entre nosotros, por nosotros y con nosotros en la Eucaristía” y aún más, el perdón de Dios a través del sacramento de la Penitencia “para contrarrestar continuamente nuestro egoísmo, aliviarnos el peso y reabrirnos al amor”.
Por último: “la certeza de ser queridos, aceptados, acogidos, amados por Dios; junto al entregarse, creer, pedir perdón y fiarse del amor.
“Recorriendo estos cinco pasos la vida se abre a la alegría” concluye el director de Radio Vaticana, “si no, la duda de si esté bien existir no encuentra respuesta, se hace insuperable y la vida es presa de la tristeza”.
“De la duda sobre Dios sigue inevitablemente la duda sobre el mismo ser humano; pero Dios se ha hecho hombre justamente para ayudarnos a superar estas ´dudas´”, asegura el padre Lombardi, citando las palabras del Papa. La mayor esperanza, por lo tanto, es vivir con la certeza de que es “bueno existir como seres humanos, aún en tiempos difíciles”, concluye.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
-La Virgen Maria explica la Navidad
La Virgen María revela la Navidad en Medjugorje
Una de las videntes, Jelena, tuvo una visión de la Navidad, el 25 de diciembre de 1984. Esta visión aparece en el libro “Oren Juntos con el Corazón Alegre”, del Padre Slalvko, quien fuera Padre Espiritual de los videntes:
—“La Virgen me había prometido el 22 de diciembre, que el 25 me iba a mostrar cómo vivió la Navidad; y tuve la siguiente visión:
Al principio vi un ángel que luego desapareció. De inmediato todo se volvió oscuridad y de la oscuridad, poco a poco, apareció un cielo estrellado. En el horizonte vi a alguien que se acercaba. Era San José con un bastón en la mano. Caminaba sobre una calle empedrada y en el fondo, hacia donde se dirigía, vi varias casitas iluminadas. A su lado vi un mulo y, sobre él, vi a la Virgen muy triste, mientras le decía a José: “Estoy muy cansada. Desearía que alguien nos hospedara esta noche”. José contestó: “Allí hay casas. Preguntaremos allí”. Al acercarse a la primera casa, José llamó a la puerta, alguien le abrió, pero en cuanto vio a José y a María, cerró inmediatamente. Esta escena se repitió varias veces. Y en alguna ocasión, para que María y José no llamaran a las puertas, mientras se dirigían hacia sus casas, llegaron a apagar las luces interiores. Ambos estaban muy tristes y, especialmente, José estaba muy apenado, confundido y turbado por todos estos rechazos. María, en medio de su tristeza, lo animó diciéndole: “¡José: conserva la paz! ¡El día de la alegría ha llegado! De todas formas, ahora deseo rezar contigo porque hay mucha gente que no permite nacer a Jesús”.
“Después de haber orado, María dijo: “¡José, mira, allá abajo hay un establo! Parece que allí no duerme nadie. Seguramente está abandonado”. Y de esta manera se dirigieron hacia allí. Dentro hay un mulo y también el suyo delante del pesebre. Entonces, José recoge un poco de leña para encender el fuego. Luego coloca un poco de paja pero el fuego se apaga inmediatamente, porque tanto la leña como la paja están sumamente húmedas. Mientras tanto, María busca cómo calentarse cerca de los mulos.
Sucesivamente, se me presentó una segunda escena:
El establo, que hasta ahora estaba poco iluminado, de pronto se iluminó como si fuera de día. Y en un primer momento, cerca de María, vi al Niño Jesús recién nacido, mover las manitas y los piececitos. Tiene un rostro sumamente dulce, parece que ya sonríe. El cielo, por otra parte, se llena de muchas estrellas luminosas. Sobre el establo vi dos ángeles que llevaban en la mano algo parecido a una bandera grande, sobre la cual estaba escrito “¡Te glorificamos, oh Señor!”. Sobre estos dos ángeles, había un enorme ejército celestial que cantaba y glorificaba a Dios. Luego, algo distante del establo, vi a un grupo de pastores que cuidaba su rebaño. Estaban cansados y algunos ya dormían. Y he aquí que un ángel se les acerca y les dice: “Pastores escuchad la buena nueva: ¡Hoy Dios ha nacido en medio de vosotros! Lo encontrareis recostado en el pesebre de aquel establo. Sabed que lo que os digo es cierto”. Inmediatamente los pastores se dirigieron hacia el establo y, habiendo encontrado a Jesús, se arrodillaron y le ofrecieron sencillos dones. María se lo agradeció con dulzura, añadiendo: “Os lo agradezco todo, sin embargo, ahora quisiera orar con vosotros porque muchos no quisieron acoger a Jesús cuando iba a nacer”.
Después de esto, desapareció instantáneamente esta segunda escena y apareció la tercera:
Vi en Jerusalén a los Magos que preguntaban por Jesús, pero nadie sabía darles información al respecto hasta que vieron levantarse de nuevo la estrella cometa que los guiaba hasta el establo de Belén. Extasiados y conmovidos, observan al Niño Jesús, se inclinan rostro en tierra para adorarlo profundamente y luego le ofrecen dones preciosos. María se lo agradece y les dice: “Ahora deseo orar con vosotros porque muchos hombres no quisieron adorar a Jesús”.
Hasta aquí la narración de la Navidad según Jelena. Añadimos que ese mismo año, el 15 de diciembre, la Virgen sugirió los siguientes temas de meditación para los días de la Novena de la Navidad:
1. Abrid vuestros corazones porque Jesús quiere habitar en ellos después de Navidad.
2. Acoged la Navidad con alegría.
3. Purificaos para la Navidad.
4. De ahora en adelante, permitid que Jesús ocupe el primer lugar en vuestros corazones.
5. Permitid que sólo Jesús os colme de alegría.
6. Permitid que el amor esté presente en cada una de vuestras palabras.
7. Nace el Hombre – Dios que desea el mundo unido.
8. Vivid en Jesús.
9. No os apartéis de la Navidad.
A continuación, algunos mensajes de aquel mismo año sobre la Navidad
16 de diciembre: “¡Queridos hijos: procurad que de la iglesia emane la fragancia de la Navidad! ¡Y que la Navidad esté ya en los peldaños de vuestra casa! Purificad vuestros corazones de manera que estén listos para recibir a Jesús en Navidad. ¡No permitáis que las cosas materiales estén por delante de la Navidad de Jesús! Queridos hijos, Jesús nace: ¡recibidlo con un corazón alegre!”.
18 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que cada uno de vosotros prepare en vuestro corazón el pesebre para Jesús”.
21 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que vosotros seáis como una flor que florece en Navidad para Jesús; una flor que no se marchitará y que nunca cesará de florecer aún cuando la Navidad haya pasado. Deseo que vuestros corazones sean como los pastores de Belén delante del pesebre de Jesús”.
25 de diciembre: “¡Deseo que esta sea para vosotros una Navidad luminosa!”.
Padre Francisco A. Verar
12 de diciembre de 2011
Fuente: www.centromedjugorje.org
La Navidad está ya muy cerca, pero hay que seguir preparándola para que su "espíritu" no pase de largo por nuestras vidas, por tener las puertas del corazón cerradas.
-La Virgen Maria explica la Navidad
-La Virgen Maria explica la Navidad
jueves, 15 de diciembre de 2011
-la Fiesta de la Familia el 30 diciembre
«Queremos dar gracias a Dios por nuestras familias»
El próximo 30 de diciembre la Iglesia celebrará la Fiesta de la Familia
La celebración de la Fiesta de la Familia es una cita que ya se ha convertido en un clásico de las Navidades. Por eso, el próximo 30 de diciembre, la plaza de Colón, de Madrid, volverá a acoger a cientos de familias de toda Europa, «para estimularlas en su misión y recordarles que, para la Iglesia, la familia es una prioridad». Este año, la celebración tendrá ecos de la Jornada Mundial de la Juventud, incorporará algunas novedades y estará marcada por la austeridad que impone la crisis
«Nos encontramos en un momento en el que la familia está enferma. Basta ver el número de divorcios, de abortos, de parejas que no se casan... Por eso, queremos estimular a todas las familias, mostrar a toda la sociedad la belleza de la familia cristiana, y renovar a las familias en su misión; queremos dar gracias a Dios por nuestras familias. Porque todos tenemos una familia, y aunque unas sean más felices y otras menos felices, todos tenemos motivos para dar gracias a Dios por nuestra familia». Así explica la Hermana María Rosa de la Cierva, Secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, el motivo por el que, este año, la Iglesia volverá a celebrar la Fiesta de la Familia, en la plaza de Colón, de Madrid. La cita, que ya se ha convertido en un clásico de las Navidades, tendrá lugar el 30 de diciembre, coincidiendo con la celebración litúrgica de la Sagrada Familia. Eso sí, este año la celebración contará con importantes novedades. La primera es el enfoque, que será más juvenil, para aprovechar los ecos de la Jornada Mundial de la Juventud. De hecho, el lema elegido es Gracias a la familia cristiana, hemos nacido los jóvenes. Y la segunda, que será una celebración más austera en el gasto, «porque en tiempos de crisis, la Iglesia quiere dar testimonio», explica De la Cierva. Así, la colecta de la Eucaristía se destinará a cubrir los gastos de la Fiesta y, a diferencia de otros años, la organización no podrá costear el viaje a los Reyes Magos.
Facilidades para todos
También habrá diferencias en el día y la hora. Como el 30 de diciembre es viernes laborable y vispera de Nochevieja, la celebración tendrá lugar a partir de las 14:30 horas, para facilitar que tanto los padres que trabajen por la mañana, como las familias que quieran viajar por la tarde (de cara al fin de semana de Nochevieja), puedan acudir. Además, pensando en los más pequeños y en los más mayores, la organización ha querido evitar retrasar la celebración a la tarde, para no coincidir con las horas más frías. Las madres con bebés lactantes contarán con cabinas especiales para que puedan dar el pecho o el biberón a los niños, resguardándose del frío.
Un Rosario, con la Almudena
El desarrollo del acto también incluirá novedades. Además de contar con música y cantos -de los que se encargarán la Orquesta y Coro de la JMJ y el Coro del Camino Neocatecumenal-, este año se rezará un Rosario breve, mientras algunos jóvenes recorrerán la plaza llevando en andas a la Virgen de la Almudena. Entre misterio y misterio, se intercalarán testimonios de familias y de jóvenes, pero entre los que no está previsto que haya palabras de los líderes de movimientos y realidades eclesiales. Como explica María Rosa de la Cierva, «habrá testimonios de familias jóvenes, de parejas de novios que den testimonio del noviazgo cristiano, de matrimonios recién casados..., y queremos que todos tengan algo que ver con la JMJ. Porque la JMJ fue una experiencia que renovó a muchos jóvenes y queremos que ahora se renueve la fe de las familias».
Ni a favor ni en contra de nadie
Tras los testimonios, se proyectará un mensaje de Benedicto XVI y empezará la Eucaristía final, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco. Como en otras ediciones, está prevista la asistencia de peregrinos de Europa y de España acompañados por sus obispos, y el cardenal Antonelli, Prefecto del Consejo Pontificio para la Familia, ya ha confirmado su asistencia, para invitar a los asistentes al Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Milán, en mayo de 2012. Así que, como concluye María Rosa de la Cierva, «el día 30, saldremos a la calle, no para ir en contra ni a favor de nadie, sino para dar gracias a Dios por la familia».
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