viernes, 23 de agosto de 2013

- La luz de la fe, Jesús es el Señor!


La fe cristiana está centrada en Cristo, es confesar que Jesús es el Señor, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos. 
Todas las líneas del Antiguo Testamento convergen en Cristo; él es el « sí » definitivo a todas las promesas. La historia de Jesús es la manifestación plena de la fiabilidad de Dios. Si Israel recordaba las grandes muestras de amor de Dios, que constituían el centro de su confesión y abrían la mirada de su fe, ahora la vida de Jesús se presenta como la intervención definitiva de Dios, la manifestación suprema de su amor por nosotros. La Palabra que Dios nos dirige en Jesús no es una más entre otras, sino su Palabra eterna. No hay garantía más grande que Dios nos pueda dar para asegurarnos su amor, como recuerda san Pablo. La fe cristiana es, por tanto, fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo. « Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él ». La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último.

         La mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo se encuentra en su muerte por los hombres. Si dar la vida por los amigos es la demostración más grande de amor, Jesús ha ofrecido la suya por todos, también por los que eran sus enemigos, para transformar los corazones. Por eso, los evangelistas han situado en la hora de la cruz el momento culminante de la mirada de fe, porque en esa hora resplandece el amor divino en toda su altura y amplitud. San Juan introduce aquí su solemne testimonio cuando, junto a la Madre de Jesús, contempla al que habían atravesado. Y, sin embargo, precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús, la fe se refuerza y recibe una luz resplandeciente, cuando se revela como fe en su amor indefectible por nosotros, que es capaz de llegar hasta la muerte para salvarnos. En este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama, es posible creer; su totalidad vence cualquier suspicacia y nos permite confiarnos plenamente en Cristo.

         Ahora bien, la muerte de Cristo manifiesta la total fiabilidad del amor de Dios a la luz de la resurrección. En cuanto resucitado, Cristo es testigo fiable, digno de fe, apoyo sólido para nuestra fe. « Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido », dice san Pablo. Si el amor del Padre no hubiese resucitado a Jesús de entre los muertos, si no hubiese podido devolver la vida a su cuerpo, no sería un amor plenamente fiable, capaz de iluminar también las tinieblas de la muerte. Nuestra cultura ha perdido la percepción de esta presencia concreta de Dios, de su acción en el mundo. Pensamos que Dios sólo se encuentra más allá, en otro nivel de realidad, separado de nuestras relaciones concretas. Los cristianos, en cambio, confiesan el amor concreto y eficaz de Dios, que obra verdaderamente en la historia y determina su destino final, amor que se deja encontrar, que se ha revelado en plenitud en la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

          Para la fe, Cristo no es sólo aquel en quien creemos, la manifestación máxima del amor de Dios, sino también aquel con quien nos unimos para poder creer. La fe no sólo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver. En muchos ámbitos de la vida confiamos en otras personas que conocen las cosas mejor que nosotros. Tenemos confianza en el arquitecto que nos construye la casa, en el farmacéutico que nos da la medicina para curarnos, en el abogado que nos defiende en el tribunal. Tenemos necesidad también de alguien que sea fiable y experto en las cosas de Dios. Jesús, su Hijo, se presenta como aquel que nos explica a Dios. La vida de Cristo —su modo de conocer al Padre, de vivir totalmente en relación con él— abre un espacio nuevo a la experiencia humana, en el que podemos entrar. La importancia de la relación personal con Jesús mediante la fe queda reflejada en los diversos usos que hace san Juan del verbo creer. Junto a « creer que » es verdad lo que Jesús nos dice, san Juan usa también las locuciones «creer a » Jesús y « creer en » Jesús. « Creemos a » Jesús cuando aceptamos su Palabra, su testimonio, porque él es veraz. « Creemos en » Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a él, uniéndonos a él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino.
 *tomado de "La luz de la fe", enciclica del Papa Francisco

jueves, 23 de mayo de 2013

-10 preguntas sobre la X a la Iglesia en la Renta



Diez preguntas con respuesta rápida y sencilla

Por Isidro Catela Marcos. Director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española.
1.- ¿El Estado financia a la Iglesia?
Isidro-Catela-MarcosPara su sostenimiento, la Iglesia no recibe nada de los Presupuestos Generales del Estado. Los contribuyentes eligen libre y voluntariamente, cada año, poner la X en la Declaración de la Renta. Esto supone, aproximadamente, un 25% del total de la financiación de la Iglesia.
El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 establece que los poderes públicos “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Por otra parte, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre la Santa Sede y el Estado Español, de enero de 1979, establece que “el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa” (art. II.1.). Cooperación y colaboración no es financiación directa ni subvención.

2.- ¿La Iglesia ahorra dinero al Estado?
Es muy difícil conocer con exactitud la cantidad que la Iglesia le ahorra al Estado. Solo en el campo educativo, donde este cálculo es mucho más sencillo, podemos afirmar que, según datos del propio Ministerio de Educación, una plaza en un centro público tiene un coste anual de 3.518 euros. En un centro concertado, esa misma plaza cuesta al erario público únicamente 1.841 euros. Únicamente por este concepto, y tomando como base los datos de gasto público del Ministerio de Educación en 2009, la Iglesia ahorra al Estado 4.399 millones de euros.

3.- ¿El Patrimonio de la Iglesia es un tesoro económicamente rentable?
La Iglesia es depositaria de un importante patrimonio cultural que a lo largo de los siglos han sido creados o recibidos por distintas instituciones de la Iglesia. Este patrimonio no se plantea como una riqueza en sí misma, ni supone un tesoro económico o fuente de negocio. Se ha planteado siempre como servicio a los demás, es un tesoro cultural para todos, pero en ningún caso un tesoro económicamente rentable. Más bien todo lo contrario.

4.- ¿La Iglesia solo aporta un 2% del presupuesto de Cáritas?
Se confunde aquí la aportación de la Iglesia con la donación de la Conferencia Episcopal Española. En realidad, cuando se habla de ese 2% se trata de un donativo que se viene realizando desde la CEE en los últimos cuatro años. La cantidad se ha ido incrementando anualmente hasta situarse en el 2,17% actual. En 2011 se han donado 5 millones de euros. Y en estos cuatro años (2008-2011), se ha entregado un total de 13,8 millones de euros.
Además, cuando se habla de esa “escasa” aportación del 2% se toma como base el presupuesto presentado por Cáritas Española y no se hace referencia alguna a las Cáritas diocesanas, una verdadera red que llega a todos por medio de las Cáritas parroquiales.
El 65% de los fondos de Cáritas proceden de donaciones privadas. La gran mayoría de esos fondos provienen de instituciones y de personas de la misma Iglesia.

5.- ¿Cáritas no es la Iglesia?
Cáritas no solo pertenece a la Iglesia sino que es la misma Iglesia, en su estructura más fundamental que es la parroquia. Los miles de voluntarios de la Iglesia, que realizan actividades sociales, no nacen por generación espontánea. Son miembros de la Iglesia que han recibido el anuncio de la Buena Noticia y viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esa experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad.

6.- ¿La Iglesia no paga el IBI?
Es falso. La Iglesia paga el IBI de todos los inmuebles que no estén exentos por ley.

7.- ¿La Iglesia es la única que, en algunos casos, está exenta del pago del IBI?
También es falso. Tampoco lo pagan, entre otras, las Fundaciones, las Asociaciones de utilidad pública, las federaciones deportivas, los partidos políticos, los sindicatos, las iglesias evangélicas, las comunidades hebreas y musulmanes. En Madrid, por ejemplo, no pagan el IBI: el museo del Prado, la SGAE, el Hotel Ritz, el Palacio de Liria, etcétecera.
Está regulado en la llamada Ley de Mecenazgo (ley 49/2002).
Se trata de una medida de incentivo fiscal con la que el Estado reconoce las actividades de interés general que realizan muchas instituciones. Es lógico que el Estado promueva e incentive –también fiscalmente- a quienes trabajan a favor del bien común.

8.- ¿La Iglesia no paga tasas municipales?
Sí las paga (basuras, vados de garajes, etc.). No hay ninguna exención prevista en la Ley sobre el pago de estas tasas.

9.- La Ley le da la razón a la Iglesia, pero en este momento tan duro de crisis, ¿no podría hacer un gesto ante la sociedad y renunciar voluntariamente a la exención del IBI?
La Iglesia hace gestos reales y diarios en favor de los que más lo necesitan. Muchos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos han hecho signos visibles, reduciéndose el sueldo, y otros muchos lo han hecho y no lo han dicho.

10.- ¿Y si hubiera un cambio en la legislación fiscal?
La Iglesia estará siempre a lo que dicte la Ley. Si hubiera un cambio en la legislación fiscal, estaría a lo que dictara la norma, siempre con el límite de los beneficios previstos en los Acuerdos, que tendrán rango superior. La Iglesia va a seguir cumpliendo su misión con los medios de que disponga. Lógicamente, si se dispusiera de menos recursos, las actividades podrían verse mermadas, pero con más o con menos medios, la Iglesia va a seguir haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.

sábado, 6 de abril de 2013

-Llevar el anuncio de Cristo a las plazas


La «Gran Misión» del Camino Neocatecumenal: sacar las iglesias a la calle y llevar a Dios al alejado
Se llevará a cabo todos los domingos de Pascua. Si la gente no entra a las iglesias, la Iglesia irá a la gente. Más de 10.000 iglesias improvisadas en120 paises de todo el mundo como iniciativa del Camino Neocatecumenal por el Año de la Fe.
6 abril 2013           
Durante el 2013 se celebra en la Iglesia Católica el Año de la Fe, proclamado por Benedicto XVI. La renuncia del Papa, el Cónclave y la elección de Francisco han minimizado este importante y necesario signo para una sociedad secularizada y que en buena medida no conoce a Dios. Sin embargo, las iglesias locales y las realidades eclesiales siguen trabajando en numerosas actividades que pongan en cuestión esta fe que el mundo tanto necesita.


Proyecto bendecido por dos Papas
Ha llegado el turno del Camino Neocatecumenal, que se ha puesto al servicio de la Iglesia para proclamar esta fe y servir a través de su carisma en este tiempo pascual. Fe y Nueva Evangelización. Dos elementos que van hoy en día de la mano. Y el itinerario iniciado por Kiko Argüello tiene como una de sus marcas de identidad el anuncio del Evangelio en todos los rincones. Y este Año de la Fe no va a ser una excepción.
El gran proyecto de evangelización se producirá durante los cinco domingos Pascua. Fue presentado a Benedicto XVI, que dio su bendición a esta iniciativa. Del mismo modo, el entonces cardenal Bergoglio se mostró muy contento tras ser informado de esta iniciativa para Buenos Aires. Ya como Papa, el propio Kiko Argüello le informó sobre esta gran misión y el Pontífice les ha dado su total bendición.

El Kerygma, en más de 10.000 plazas
Durante estos próximos cinco domingos se llevará el mensaje de Cristo Resucitado a las ciudades de todo el mundo. Hasta en 10.000 plazas de ciudades de 120 países se proclamará el Kerygma, pues no puede haber fe si no hay antes un anuncio. “Dios ha querido salvar al mundo a través de la predicación”, dice San Pablo. Y siguiendo estas palabras, los miembros de esta realidad eclesial tomarán las plazas, más de 50 en Madrid y más de 100 en Roma, por ejemplo.
Conscientes de que en el mundo de hoy los alejados no entran a las iglesias, esta misión pretende sacar la Iglesia a la calle, ir a buscar a los que sufren, a los que no encuentran sentido a su vida. Por ello, en estas plazas se montará una iglesia improvisada. Habrá una plataforma en la que se colocará una imagen sagrada, estará la Cruz presidiendo y también habrá un ambón. Todo ello para fomentar un clima adecuado y para los que allí estén puedan saber qué se celebra.

"Tenemos que salir"
El Papa Francisco ha entendido a la perfección esta iniciativa que pretende llevar a cabo el Camino Neocatecumenal para las próximas semanas. Diferente en las formas e idéntico en el fondo. En su última carta pastoral como arzobispo pedía a los católicos esto mismo. Decía Bergoglio: “los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos acariciándonos el alma. A quedarnos encerrados en nuestra cosita…chiquitita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos. Tenemos que salir a hablarle a este que gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive, y que Jesús vive para él, para ella y decírselo con alegría…aunque a veces parezca un loco”.
 Y como Papa, Francisco también ve con urgencia esta nueva evangelización y como obispo de Roma habló inmediatamente tras ser elegido de la “evangelización de esta ciudad tan hermosa”. Para esta misión en la capital italiana tendrá a 500 comunidades que darán su testimonio en cien plazas de la ciudad.

Los jóvenes contarán su experiencia de fe
Pero, ¿en qué consiste esta misión? Básicamente, en hablar de Dios y llevar la Iglesia a la gente. Los hermanos llegarán desde una parroquia cercana en procesión al lugar donde está la tarima con los ornamentos litúrgicos. Allí un sacerdote comenzará la celebración con el rezo de Laudes o Vísperas, dependiendo de la hora.  Los salmos estarán acompañados con cantos. Después, algunos jóvenes desde el atril contarán la experiencia de Dios en su vida, cómo ha actuado en situaciones concretas y sobre cómo ha cambiado su vida. Hablarán a todo el que pase y quiera escuchar pero también será un signo para todos los católicos que escuchen y que estén necesitados igualmente de una palabra de ánimo.

Catequesis públicas en las calles
Tras estas experiencias, un catequista hará una reflexión dirigida a todos los que allí se congreguen. Cada domingo una distinta y el encuentro acabará con la lectura del Evangelio. Mientras tanto, los jóvenes repartirán octavillas y habrá allí sacerdotes confesando a quien lo solicite. Por ejemplo, en Madrid se colocarán algunos de los confesionarios utilizados durante la Jornada Mundial de la Juventud.

La primera jornada se desarrollará el 7 de abril y la catequesis pública estará centrada en reflexiones sobre la vida. ¿Quién es Dios para ti? ¿Has experimentado en tu vida que Dios existe? ¿De qué forma? El encuentro concluirá con la lectura del Evangelio del ciego de nacimiento que pide limosna. Posteriormente, se invitará a quien quiera a acudir el próximo domingo a esa misma plaza.


¿Para qué vives?
El segundo día tratará sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la felicidad. ¿Quién eres tú? ¿Para qué vives? ¿Eres feliz? Y esta vez se concluirá con la lectura de la parábola del hijo pródigo. El tercer domingo se hará la proclamación del Kerygma, el anuncio de la muerte y resurrección de Cristo, que ha muerto para dar la vida a los hombres y liberarlos del pecado.

El cuarto encuentro se centrará en la llamada a la conversión y por último, el quinto se centrará en la Iglesia. ¿Qué es la Iglesia? ¿Cuál es tu experiencia de la Iglesia? ¿Quieres ser ayudado por ella?  Además, se les invitará a la Iglesia y se anunciará que los encuentros a partir de ahora se desarrollarán en el templo más cercano.

"Basta una persona que encuentre a Cristo"
En el anuncio a las comunidades Kiko pidió esta invitación a acudir a las iglesias a quien quiera venir. “Veremos si alguno viene aunque lo más importante no es el éxito ni que vaya a convertirse mucha gente; basta una persona que gracias a esto encuentre a Jesucristo”.

La fe y la predicación van unidas. Y los jóvenes que realicen esta misión necesitan también la ayuda de la Iglesia. Por ello, el cardenal vicario de Roma ha hecho una acto de envío para esta misión al igual que por ejemplo en Valencia, monseñor Osoro. Por su parte, el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, recibió a los responsables de las más de 300 comunidades de la Diócesis para darles su bendición de cara a este anuncio en el tiempo de Pascua  y así anunciar el triunfo de Cristo frente al pecado y la muerte.

Javier Lozano / ReL
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28561



lunes, 1 de abril de 2013

-Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti

El Papa Francisco en esta Pascua del 2013 nos dice:

El amor de Dios transforma y hacer florecer los desiertos de nuestro corazón
Terminada la Misa del día por la Resurrección del Señor, el papa Francisco se asomó al balcón principal de la Basílica de San Pedro para Proclamar el mensaje de Pascua e impartir la Bendición Apostólica a todo el mundo, y dijo:
Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua! ¡Feliz Pascua!
Es una gran alegría para mí poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles...
Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. La misericordia de Dios siempre vence.
También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento. ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón. Y esto lo puede hacer el amor de Dios.
Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros: es el hombre vivo.
Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero.
…. Paz a todo el mundo, aún tan dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia; egoísmo que continúa en la trata de personas, la esclavitud más extendida en este siglo veintiuno: la trata de personas es precisamente la esclavitud más extendida en este siglo ventiuno. Paz a todo el mundo, desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta Tierra nuestra. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación.
Queridos hermanos y hermanas, a todos los que me escuchan en Roma y en todo el mundo, les dirijo la invitación del Salmo: «Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Diga la casa de Israel: / “Eterna es su misericordia”» (Sal 117,1-2).
Queridos hermanos y hermanas … os renuevo mi felicitación: ¡Buena Pascua!
Llevad a vuestras familias y vuestros Países el mensaje de alegría, de esperanza y de paz que cada año, en este día, se renueva con vigor.
Que el Señor resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, reconforte a todos, especialmente a los más débiles y necesitados... Repito a todos con afecto: Cristo resucitado guíe a todos vosotros y a la humanidad entera por sendas de justicia, de amor y de paz.

sábado, 5 de enero de 2013

-noche de reyes...para adultos


Se suele pensar que la fiesta de los Reyes Magos es solamente una fiesta de niños. Pero no es verdad, porque, en rigor, los mayores la necesitamos más que los pequeños.
Tal vez deberíamos ser los mayores, y no los niños, quienes debiéramos dejar nuestros corazones en el balcón para que, al pasar, nos dejarán los Reyes esa esperanza que tanto necesitamos.
Y es que, en Navidad, todos los hombres somos objeto de un gran regalo. Los primeros cristianos lo celebraban con verdadero júbilo y cantaban en sus asambleas: “Nos ha nacido un niño, un niño se nos ha dado”. Pero lo tomaban en serio. Seguro de que éstos son los días en que Dios se nos muestra más clara y abiertamente cercano de los hombres, atento a nuestras ilusiones. Y éste debería ser el gran robustecimiento de nuestra esperanza.
Pero esperar no es cosa fácil. Y menos, esperar bien.
¿Habéis visto cómo esperan estos días los niños? Ellos esperan la llegada de los Reyes y lo esperan sin vacilación, sin angustias. Saben que los Reyes vendrán. Y que vendrán sin falta. Y saben que lo que les traigan será hermoso. Los niños se sienten queridos. Lo único que dudan es cómo se expresará este año ese amor.
La noche de Reyes se acuestan nerviosos, pero alegres, seguros. Los Reyes pueden traer esto o aquello, pero seguro que lo que traigan será hermoso.
Los mayores no esperamos así. Nuestra espera es angustiosa, porque no tenemos fe, esa seguridad de los niños. Miramos al año que comienza con inquietud, incluso con angustia, como mira el jugador la bola que corre sobre la mesa de billar.
Puede ser la fortuna o la catástrofe. Puede ser un año de alegrías o de fracasos, de triunfos o de ruina. La esperanza incierta da miedo, intensifica la angustia más que curarla.
Por eso vivimos tristes los más de los mayores. No nos atrevemos a pensar que todo irá bien, hemos terminado por creer que la vida da más tristezas que alegrías.
Por eso es tan difícil alegrar el alma de un adulto. A un niño le alegra una pelota. Los mayores necesitamos todo el sol del universo para que el corazón se nos descongele.
Y, sin embargo, al menos los creyentes deberíamos ser la gente de la alegría y la esperanza.
La Navidad nos da tres grandes motivos para esperar. El primero es la certeza de que no estamos solos en el mundo. Dios está sobre nosotros, se preocupa por nosotros. Nos ama. Nos ama tanto que hasta envió a su mismo Hijo para que nos sacara de este atolladero.
El segundo gran motivo es que, al hacerse hombre Dios, los problemas humanos se han vuelto también intereses suyos. Dios ha invertido en este negocio de la humanidad. Se ha empeñado a sí mismo. Él tiene ya tanto interés como nosotros en que esto de la humanidad acabe bien.
El tercer gran motivo es que ese Hijo viene a redimirnos, para salvarnos. Viene para explicarnos que la historia del mundo es una historia que acabará bien. Porque es una historia que viene del amor y va hacia el amor.
Ojalá lo entendiéramos. Ojalá que hoy cuando los Reyes vengan y dejen sus juguetes en los zapatos de los pequeños, encuentren también en los balcones los zapatos de los mayores, para dejar en ellos una buena ración de esa esperanza que tanto necesitamos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

-Dios te ama... si estas perdido


Potente predicación en Madrid en el Día de la Familia
«Dios te ama aunque seas un canalla y un mentiroso», dice Kiko Argüello a todos los «hechos polvo»
"Si estás perdido, hecho polvo, si ahora aceptas a Cristo y su inmolación por ti puedes recibir ya, ahora mismo, el perdón de los pecados", dijo el iniciador del Camino Neocatecumenal.
Una de las novedades de esta edición del Día de la Familia en Madrid (la sexta ya) fue la predicación expresamente kerigmática de Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, ante la enorme multitud de muchos miles de personas reunidas en la Plaza de Colón de la capital española.
Kiko inició su intervención alabando a Dios, pidiendo la ayuda del Espíritu Santo y cantando su canción "Yo vengo a reunir", basada en las palabras del profeta Isaías. Señaló las banderas "de los hermanos que hay aquí de Polonia, de Croacia, de Bosnia y de Francia", cumpliendo así lo que el canto anuncia: "vendrán de las naciones y verán mi Gloria, dice el Señor". Kiko cantó entusiasmado por poder predicar el kerigma, el anuncio de la salvación de Dios. Se movía por el escenario "para entrar en calor", decía a la multitud que soportaba con humor y buen ánimo las gélidas temperaturas y el cielo gris.
Predicaba sin papeles a partir de una idea de Benedicto XVI: que la crisis de la familia es una consecuencia de la crisis de la fe. La conclusión es clara: para ayudar a las familias, hay que fortalecer la fe.
"Cristo murió por todos, para que ya no vivan más para sí. Pasó lo viejo, todo es nuevo, Cristo nos ha confiado el ministerio de la reconciliación, ¡reconciliaos con Dios!", dijo, siguiendo las cartas de San Pablo.

La gratuidad del amor de Cristo
"Cristo ha dado la vida para que todos recibamos la vida inmortal, la vida eterna. Cristo es Dios, y el amor de Cristo es lo que mantiene el universo. Dios quiere que vivamos en esa verdad, en Cristo Crucificado. Dios quiere darnos gratis ese amor", insistió.
"Para ayudar a las familias hemos de reforzar su fe, y la fe viene por el oído, ¡escuchad!", pedía con vehemencia.

El Kerigma
El kerigma es el anuncio de que Cristo nos salva del pecado y de la muerte, y Kiko quiso explicarlo desde el principio mismo: Eva, la Serpiente y el pecado original. Según explicó, Eva ya conocía el bien, y la Serpiente le tentó ofreciéndole conocer también el mal. "Serás como Dios, conocerás el bien y el mal, seréis sabios, es falso que vayáis a morir si coméis del Árbol del Bien y del Mal", decía la Serpiente, que como Kiko insistió, era un ángel caído.
"La serpiente mentía, porque después de comer del árbol el hombre empezó a morir, y hoy muere. Es el pecado original. Y a consecuencia de eso, hoy el hombre vive sólo para sí mismo. Kierkegaard habla de la muerte óntica, de la muerte de nuestro ser profundo", continuó Kiko.

La vida como obra de teatro
Aunque no mencionó a Calderón de la Barca, Kiko planteó una interesante analogía con "El Teatro del Mundo" del gran dramaturgo. Comparó la vida con una obra de teatro, donde Dios, el director, da a cada uno un rol, un papel, una identidad. "Pero, si Dios no existe, ¿yo qué soy? Si no hay director en la obra, ¡no tengo personaje, no tengo papel! Y así va el mundo: divorcios, adulterios, fornicaciones, en la TV, en las películas, con el divorcio exprés, las guerras, los abortos, drogas, asesinatos, las barbaridades de Auschwitz hace pocos años... porque el hombre ha rechazado a Dios".
Frente a eso planteó otra mujer y otro ángel: el arcángel San Gabriel y María. "Él le da la buena noticia, ella la acepta, y entonces el Espíritu Santo gesta a Cristo en ellla". De igual forma, dijo, quien escucha la buena noticia, el kerigma, y le dice sí, verá como el Espíritu Santo gestará a Cristo en su interior.
"Yo hablo, tú escuchas, y no me importa si me atacan. Yo anuncio que Cristo se ha entregado y ha muerto por ti y por mí para que recibamos el perdón de los pecados y la vida eterna", resumió, yendo por fin al meollo del asunto.

El anuncio de la Buena Nueva
"Dios te ama aunque seas un canalla y un mentiroso. Dios ha enviado a su hijo para salvarte por su Resurrección, porque Cristo ha resucitado. Así que si estás perdido, hecho polvo, si ahora aceptas a Cristo y su inmolación por ti puedes recibir ya, ahora mismo, el perdón de los pecados. Y esto es lo que anunciaremos en Misión Madrid, por ejemplo, porque Dios ha querido salvar al mundo a través de este anuncio".
Kiko admitió que la gente suele vivir distraída y "con los oídos tapados", y pidió actos de "un amor nuevo que les haga que abran los oídos".
"Con la Nueva Evangelización no estamos contra nadie, sino que el Señor nos llama para ayudar a todos los hombres. Y así la muerte ya no es triste, los funerales cristianos son una fiesta, es el Dies Natalis, el día del nacimiento a una nueva vida y el cementerio es donde se duerme esperando la Segunda Venida", concluyó.
Kiko también explicó que "todo esto del kerigma lo cuento en un librito que he publicado hace poco" (El kerigma en las barracas con los pobres, Ed. BuenasLetras).
A continuación, la orquesta del Camino Neocatecumenal interpretó dos piezas de su sinfonía sobre el sufrimiento de los inocentes: "La espada" (sobre el dolor que como una espada atraviesa a María al pie de la Cruz) y "Resurrexit", una celebración enérgica de la Resurrección.

viernes, 28 de diciembre de 2012

-Sin familias, la sociedad enferma


Kiko Argüello responde a las preguntas sobre la Fiesta de la Sagrada Familia:

-¿Por qué es importante este encuentro cada Navidad, en torno a la fiesta de la Sagrada Familia?

Todo lo que se haga a favor de la familia es poco. La gran batalla que tiene que librar, sobre todo Europa, en este momento de la Historia, es por la familia. Si no se hace algo por la familia, nuestra sociedad va, poco a poco, degradándose hasta llegar a lo que ha ocurrido en Escandinavia, donde la gran mayoría de la gente vive sola. Se destruye la familia y, por tanto, no hay hijos y el número de ancianos crece. Hay suicidios y alcoholismo en gran cantidad. Son enfermedades de una sociedad en la cual se ha destruido la familia cristiana.

-Este año va usted a anunciar el kerigma antes de la Eucaristía. ¿Cuál es la Buena Noticia que necesitan escuchar hoy las familias españolas?

Dice el Papa que «la crisis de la familia es, antes que nada, una crisis de fe». Es decir, que las familias se rompen, se divorcian porque no tienen fe. El cristiano tiene dentro vida eterna. Esto quiere decir que participamos de la victoria de Cristo sobre la muerte y podemos amar en una nueva dimensión, la dimensión de la cruz, más allá de la muerte. Por eso el matrimonio es indisoluble y muestra el amor de Dios a la Iglesia, a Cristo, a su esposa, que es la Iglesia y el hombre. La fe viene por el oído, por la escucha del anuncio de la Buena Noticia: que Dios quiere salvar a los hombres, quiere destruir el pecado y la muerte y la esclavitud del demonio. Quiere darles la Vida Eterna.

El kerigma es el anuncio de una noticia que actúa, es decir, cuando se anuncia esta noticia invitando a la gente a que la acoja, se realiza. Esta noticia dice que Jesucristo, muerto por nosotros para nuestra justificación, ha subido al cielo y está intercediendo para que podamos recibir un espíritu nuevo, un corazón nuevo y nuestra vida cambie. Dios está deseando darnos este Espíritu, pero sólo puede hacerlo si escuchamos y acogemos esta Buena Noticia. El problema es que mucha gente tiene el oído cerrado y no está dispuesta a escuchar lo que ellos creen que son sermones. No saben lo que es la Buena Noticia del Evangelio. Esperamos que, en este encuentro, esta Buena Noticia les pueda ayudar a aumentar la fe, porque siempre que se escucha el kerigma aumenta la fe.

-La secularización está haciendo mella en muchos matrimonios y familias: divorcios, abortos, violencia, suicidios..., además de un bajísimo índice de natalidad. ¿Qué motivos de esperanza ofrece la Iglesia católica?

Estamos convencidos de que la situación de Europa es catastrófica, en cuanto que el índice de natalidad es bajísimo y no hay posibilidad de perpetuar nuestras generaciones. Además, tenemos la gran amenaza del Islam, que está invadiendo muchas de nuestras ciudades y tienen muchos hijos. La verdadera solución a esta situación es la familia cristiana, porque la familia cristiana acepta los hijos que Dios le envía desde el cielo. Tener un hijo significa dar la vida a un ser humano eternamente, participar con Dios en la creación de un ser elegido por Él antes de la creación del mundo para vivir en el cielo con Él. La familia cristiana normalmente es numerosa, con muchos hijos. Ésta es la esperanza para Europa.
Kiko Argüello 
(en Alfa y Omega del 27/12/2012)