domingo, 22 de abril de 2012

-Poner la Misericordia en acción


Poner la Misericordia en acción

El mensaje de Misericordia es que Dios nos ama -a todos-, no importa cuán grande sean nuestras faltas. ¡Cuántas veces nos cuesta entender este amor misericordioso, y pensamos que un amor así es imposible! Sin embargo, Él quiere que reconozcamos que Su misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros, de tal manera de que todos participemos de Su gozo.
Es una espiritualidad muy consoladora, porque en momentos de fuerte conmoción espiritual, sea por un grave problema o por la clara conciencia de nuestros pecados, o bien por cualquier otro motivo, nos recuerda el amor infinito que Dios nos tiene y con el que nos acoge cuando nos volvemos a Él. Como dijo Jesús a santa Faustina Kowalska, «mi corazón es la misericordia misma. Ningún alma que se haya acercado a Mí se ha retirado sin consuelo».
Esta devoción requiere de una total entrega a Dios. ¿Cómo alcanzar esta Misericodia? Pide Su misericordia: Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su misericordia sobre nosotros y sobre el mundo entero. Sé misericordioso: Dios quiere que recibamos Su misericordia y que, por medio de nosotros, se derrame sobre los demás. Confía completamente en Jesús: Dios nos deja saber que las gracias de Su misericordia dependen de nuestra confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.
Las prácticas devocionales reveladas a santa Faustina Kowalska nos fueron dadas como instrumentos de misericordia, por medio de los cuales el amor de Dios es derramado sobre todo el mundo, pero no son suficientes por sí solas. No es suficiente que nosotros colguemos la imagen de la Divina Misericordia en nuestros hogares, que recemos la coronilla de la Divina Misericordia todos los días a las 3 de la tarde, y recibamos la Comunión el domingo después de la Pascua -en este día se puede obtener la indulgencia plenaria, en las condiciones acostumbradas-. Nosotros también debemos mostrarnos misericordiosos con nuestro prójimo. ¡Poner la Misericordia en acción no es una opción de la devoción a la Divina Misericordia, sino un requisito!
¿Cómo irradiamos la misericordia de Dios a nuestro prójimo? Por medio de nuestras acciones, palabras y oraciones. «En estas tres formas -Él le dice a sor Faustina- está contenida la plenitud de la misericordia». Todos hemos sido llamados a practicar estas tres formas de misericordia, pero no todos somos llamados de la misma manera. Tenemos que preguntarle al Señor, Quien comprende nuestras personalidades individuales y nuestra situación, que nos ayude a reconocer las diversas formas con que podemos poner en práctica Su misericordia en nuestra vida diaria.
Pidiendo la misericordia de nuestro Señor, confiando en Su misericordia, y viviendo como personas misericordiosas, nos podemos asegurar que nunca escucharemos decir: Sus corazones están lejos de mí, sino más bien la hermosa promesa de Bienaventurados los misericordiosos, ya que ellos obtendrán Misericordia.
Carmen Calvo